¿Conoces que es la Dominancia Cerebral? Los últimos descubrimientos sobre la corteza cerebral estan cambiando los paradigmas sobre:desarrollo personal, productividad empresarial y educación. En síntesis tenemos 4 cuadrantes con uno que es el dominante(análogo a ser zurdos o derechos) que define nuestros talentos y debilidades. Este conocimiento ayuda para escoger la carrera universitaria, carrera profesional y para contar con la persona correcta en el lugar correcto.
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24/6/13
Neurotalentos: Video de explicación (dominancia cerebral cuadrática)
En este video el Ing. Pedro Parás explica las 4 áreas de Neurotalento en las personas
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17/6/13
Neurotalento: lista de habilidades naturales para cada área de Neurotalento
A continuación incluimos una lista más amplia de habilidades o competencias naturales para cada área de Neurotalento (dominancia cerebral cuadrática)
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22/2/13
Dra Benziger, neurociencia para mujeres
Dra. Katherine Benziger (Parte I para The Exponent – marzo / abril)
Los avances en la investigación del cerebro de los últimos 10 años han sorprendidos a los neurocientíficos. El aprender a vivir un estilo de vida con un uso eficiente de la energía ha asumido un significado nuevo conforme entendemos mejor los fundamentos neurológicos del pensamiento humano. Al igual que nos esforzamos por seleccionar automóviles con uso más eficiente de la energía, que son más económicos y contaminan menos, así también estamos aprendiendo que al seleccionar trabajos y actividades que usan el componente de nuestro cerebro que hace uso más eficiente de nuestro combustible (o sea, nuestra área especializada funcionalmente) podemos aumentar de manera natural nuestro propio bienestar y equilibrio internos, además de nuestra propia salud mental, física y emocional.
Esto es lo que hemos aprendido. Nuestro cerebro está compuesto de cuatro áreas sumamente especializadas que son responsables de realizar tareas muy diversas. Sus capacidades especializadas nos hacen pensar que son las bases fisiológicas de las cuatro funciones de Jung: Pensamiento, Sensación, Intuición y Sentimiento.
REGIÓN CORTICAL
HABILIDADES ESPECIALIZADAS FUNCIONALMENTE FUNCIÓN O TIPO DE JUNG
Frontal izquierdo; Análisis lógico, toma de decisiones, pensamiento
Convexidad posterior izquierda: Basal izquierda; Secuencias, realización de rutinas, sensación
Convexidad posterior derecha: Basal derecha; Armonía, conexión, sentimiento
Frontal derecha; Análisis de patrones, invención, intuición
Los dos descubrimientos que han sorprendido a los científicos son:
1. Cada una de nosotros nacemos con un área eficiente y tres áreas ineficientes y
2. El área eficiente es tan eficiente que naturalmente usa solo una centésima parte de la energía segundo a segundo
Además, aunque podemos y de hecho desarrollamos competencias en todas las áreas al estudiar diferentes temas y dominar diferentes tipos de tareas, la eficiencia relativa de un modo nunca se altera. Así, durante toda nuestra vida, continuamos siendo más eficientes y desarrollando una curva de aprendizaje más rápida y una tendencia a cometer menos errores siempre y cuando aprendamos o usemos una destreza manejada por el área preferente de nuestro cerebro.
Estos descubrimientos han sorprendido a los neuroinvestigadores y educadores por igual. Ambos habían asumido que quienes parecen ser más inteligentes en los tests de inteligencia que miden el coeficiente intelectual podían aprender y hacer casi todo bien si contaban con un buen maestro, entrenamiento adecuado y práctica, y que quienes se desempeñaban menos bien en dichos tests hacían prácticamente todo menos bien. Estos descubrimientos nos dicen sin lugar a dudas que todas somos talentosas en un área de nuestro cerebro. Todas podemos ser listas, o sea, podemos concentrarnos fácilmente, aprender rápido y ser sumamente eficaces. El truco es escoger usar y aprovechar las destrezas manejadas por el área de nuestro cerebro que es más eficiente por naturaleza.
Y eso no es todo. Resulta que el contexto en el cual hacemos algo también importa. Investigaciones adicionales han establecido que cada una de nosotras tiene un nivel estable de activación o conciencia interna (por ejemplo, cuán alerta estamos internamente al despertarnos). Aproximadamente un 15% de nosotras estamos muy alerta. Aproximadamente un 15% de nosotras apenas si estamos alerta. Y más o menos un 70% de nosotras estamos en algún punto del continuo entre estas dos realidades internas tan diferentes. ¿Por qué es importante esto? Porque aquellas de nosotras que estamos en el segundo grupo, que apenas estamos alerta, necesitamos muchísima estimulación externa (ruido, actividad, competencia, muchedumbre, una crisis, batallas literales o metafóricas) para despabilarnos de modo que podamos percibir y pensar con claridad. Y, desafortunadamente, esta misma estimulación que hace posible que las mujeres en el segundo grupo alcancen su desempeño máximo, crea incomodidad y ansiedad a las del primer grupo y hace que se cierren o que abandonen lo que están haciendo. En otras palabras, aquello que facilita que las del segundo grupo mejoren su desempeño de hecho obstaculiza el desempeño de quienes están en el primer grupo. Un ejemplo rápido: una mujer en el segundo grupo, quien necesita estimulación adicional escogerá leer en una oficina, cocina o cafetería ruidosa, pues el ruido a su alrededor la mantendrá despierta y podrá leer. En ese mismo ambiente, una mujer en el primer grupo tendría dificultades para concentrarse en su lectura o del todo le sería imposible leer.
Así es posible entender cómo y por qué una mujer pierde su equilibrio cuando va a trabajar.
1) Pierde su equilibro porque usa con regularidad destrezas mentales que no maneja su función natural dominante (un hábito de vida y trabajo que demanda y consume cien veces más oxígeno segundo a segundo), lo cual ocasiona irritabilidad, dolor de cabeza, fatiga y otra gran variedad de problemas (tales como trastornos digestivos, incapacidad para dormir, ansiedad y depresión) al hacer que se extralimite en su trabajo y le robe al resto de su cuerpo el oxígeno que necesita para funcionar apropiadamente.
O,
2) Pierde su equilibro porque se está obligando a sí misma a competir, cerrar negocios o funcionar en ambientes ruidosos y concurridos más allá de lo que es adecuado para su nivel natural de introversión – extraversión, lo cual genera dentro de ella una ansiedad crónica y le fuerza a necesitar una cantidad significativa de tiempo en reposo para volver a alcanzar su equilibrio.
En primera instancia, para alcanzar su equilibrio, debe identificar, desarrollar y aprovechar las destrezas en su función natural dominante de modo que su trabajo sea naturalmente energizante y significativo, en vez de agotador y absurdo. De hecho, cuando su cerebro está funcionando eficientemente, su trabajo es fácil e incluso divertido.
Cuando invertimos nuestras mentes en actividades y tareas que nuestro cerebro puede manejar desde su área de eficiencia superior, recibimos una abundancia de energía, agudeza mental y equilibrio interno. Es la inversión más sabia que podemos hacer. Y, al escoger hacerlo así, nos respetamos y empoderamos a nosotras mismas. El resultado es que vivimos y trabajamos en equilibrio. No necesitamos hacer nada más para alcanzar o reclamar nuestro equilibro porque ya no lo vamos a perder nunca más.
En otras palabras, vivir una vida interna equilibrada es el dividendo natural o retorno de la inversión (ROI) que conseguimos por escoger invertir nuestro tiempo, nuestra energía y nuestra atención en actividades que usan nuestra función natural dominante en el ambiente o contexto que concuerda con nuestras necesidades de despertar
Este artículo ha sido tomado de la pagina web; www.benziger.org, de la Dra. Katherine Benziger y aunque fue escrito originalmente para mujeres los principios de neurociencia aplican para hombres por igual.
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3/12/12
Aplicaciones de la dominancia cerebral
Aparte de que el mundo de la Neurociencia es fascinante y apenas estamos empezando a conocer el potencial de nuestro cerebro, la dominancia cerebral cuadrática tiene aplicaciones prácticas muy útiles.
En el plano profesional:
No cabe duda que quienes mejor apropian este conocimiento y lo aplican son los perfiles Frontal Derecho o delantero Derecho y el Basal Izquierdo o Defensa Izquierdo, inmediatamente les ayuda entenderse mejor y entender a las personas con las que colaboran en un trabajo, lo basales derechos son mas lentos en aplicar esto y por último los frontales izquierdos requieren de mayor análisis para poder aplicarlo, tienden a necesitar desglosar cada perfil o área en competencias específicas.
La aplicación que ha tenido hasta ahora más desarrollo en las empresas es en cuanto la contratación de personal. El contar con un diagnóstico del perfil de dominancia permite colocar a la persona en el lugar correcto o no contratar a alguien de un perfil inadecuado para el puesto, esto ahorra mucho dinero en el futuro.
También se realizan los mapas grupales en donde se puede diagnosticar el potencial del equipo para ser un equipo de alto desempeño, por definición este tipo de equipos tiene colaboradores que son contribuidores de alto desempeño y logran un buen complemento de funciones.
Para optimización de los planes de capacitación
Para planes de desarrollo
Para medir potencial de emprededurismo
En el plano vocacional:
Se está utilizando para diagnosticar al estudiante y que el pueda elegir una carrera adecuada para su perfil.(ver blog de semana para elegir carrera)
En el plano pedagógico:
Se está diagnosticando al total de alumnos de una clase y posteriormente al maestro, logrando que este pueda entender mejor el perfil de su clase y adecuar su enseñanza al mismo.
En el pan personal:
Se realizan análisis de la dominancia en matrimonios lo que permite una mejor valoración y entendimiento del cónyuge (de hecho muchos matrimonios se han salvado gracias a este conocimiento)
Sirve para que los padres de familia entiendan mejor el perfil de su hijo (el Benziger está validado desde los 16 años el MDT desde los 12)
En el plano profesional:
No cabe duda que quienes mejor apropian este conocimiento y lo aplican son los perfiles Frontal Derecho o delantero Derecho y el Basal Izquierdo o Defensa Izquierdo, inmediatamente les ayuda entenderse mejor y entender a las personas con las que colaboran en un trabajo, lo basales derechos son mas lentos en aplicar esto y por último los frontales izquierdos requieren de mayor análisis para poder aplicarlo, tienden a necesitar desglosar cada perfil o área en competencias específicas.
La aplicación que ha tenido hasta ahora más desarrollo en las empresas es en cuanto la contratación de personal. El contar con un diagnóstico del perfil de dominancia permite colocar a la persona en el lugar correcto o no contratar a alguien de un perfil inadecuado para el puesto, esto ahorra mucho dinero en el futuro.
También se realizan los mapas grupales en donde se puede diagnosticar el potencial del equipo para ser un equipo de alto desempeño, por definición este tipo de equipos tiene colaboradores que son contribuidores de alto desempeño y logran un buen complemento de funciones.
Para optimización de los planes de capacitación
Para planes de desarrollo
Para medir potencial de emprededurismo
En el plano vocacional:
Se está utilizando para diagnosticar al estudiante y que el pueda elegir una carrera adecuada para su perfil.(ver blog de semana para elegir carrera)
En el plano pedagógico:
Se está diagnosticando al total de alumnos de una clase y posteriormente al maestro, logrando que este pueda entender mejor el perfil de su clase y adecuar su enseñanza al mismo.
En el pan personal:
Se realizan análisis de la dominancia en matrimonios lo que permite una mejor valoración y entendimiento del cónyuge (de hecho muchos matrimonios se han salvado gracias a este conocimiento)
Sirve para que los padres de familia entiendan mejor el perfil de su hijo (el Benziger está validado desde los 16 años el MDT desde los 12)
22/2/12
Dominancia y Neurotalento
No cabe duda que conocemos muy poco sobre nuestro cerebro, uno de los recientes descubrimientos realizados a finales del siglo pasado fue el de la dominancia cerebral. Lo interesante de este nuevo conocimiento es la cantidad de aplicaciones que se han ido desarrollando para la vida del ser humano, las cuales comprenden la esfera laboral y productiva así como el área de relaciones, desarrollo humano, aprendizaje y capacitación, coaching y manejo del tiempo libre, solo por mencionar algunas.
Una aplicación en la que ha crecido vertiginosamente es la de la Orientación Vocacional, literalmente está revolucionando y profesionalizando la estructura, esquema y procesos para realizar un efectivo plan de vida y una robusta decisión de profesión o elección de carrera universitaria.
En este campo se ha acuñado el término "Neurotalento" por la empresa Mapa de Talentos en México. El neurotalento es el área de dominancia cerebral de las personas, en terminología para orientación vocacional, es alguno de los cuatro perfiles: delantero derecho o el perfil "cambiante", delantero izquierdo o el perfil "independiente", defensa izquierdo o el perfil "aterrizado" y delantero derecho o el perfil "ayudador". En terminología de Benziger son: Frontal derecho, frontal izquierdo, basal izquierdo y basal derecho.
Otras definiciones del neurotalento:
Tu área de competencias naturales
Tu perfil de talento de acuerdo a neurociencia
Tu diseño auténtico o natural
Tu manera de estar "cableado" o "tejido"
¿conoces cual es tu Neurotalento?
Una aplicación en la que ha crecido vertiginosamente es la de la Orientación Vocacional, literalmente está revolucionando y profesionalizando la estructura, esquema y procesos para realizar un efectivo plan de vida y una robusta decisión de profesión o elección de carrera universitaria.
En este campo se ha acuñado el término "Neurotalento" por la empresa Mapa de Talentos en México. El neurotalento es el área de dominancia cerebral de las personas, en terminología para orientación vocacional, es alguno de los cuatro perfiles: delantero derecho o el perfil "cambiante", delantero izquierdo o el perfil "independiente", defensa izquierdo o el perfil "aterrizado" y delantero derecho o el perfil "ayudador". En terminología de Benziger son: Frontal derecho, frontal izquierdo, basal izquierdo y basal derecho.
Otras definiciones del neurotalento:
Tu área de competencias naturales
Tu perfil de talento de acuerdo a neurociencia
Tu diseño auténtico o natural
Tu manera de estar "cableado" o "tejido"
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5/9/11
Perfil de maestros de acuerdo a su Dominancia Cerebral
A continuación detallamos caracterísiticas del "típico maestro" según su perfil de Talento o Dominancia Cerebral utilizando la terminología de Mapa de talentos (delateros y defensas)
Maestr@ Delanter@ Izquierd@:
Tiende a;
Dar la materia por varios años,
Planificar su materia de manera estructurada,
dar prioridad al temario por encima de la necesidad del alumno,
Enseñar con alto grado de raciocinio y análisis,
Sostener que la evaluación es clave,
Premiar la inteligencia intelectual,
Promover la discusión y el debate,
Ser poco flexible y estricto,
Ser dinámico y buscar el manejo de tecnologías en clase
Maestr@ Defens@ Izquierd@:
Tiende a;
Poder dar la misma materia para siempre,
Ejecutar su materia de manera muy estructurada,
Cumplir con el temario al 100% en tiempo y forma,
Funcionar con un alto grado de reglas, procedimientos, estructura,
Promover el orden, el silencio, la lectura,
Ser Inflexible,
No ser dinámico,
No cambiar año con año,
Tener un buen grado de servicio pero antepone las reglas al servicio
Maestr@ Defens@ Derech@:
Tiende a;
Poder dar la materia mucho tiempo,
Conectarse a la necesidad individual de cada alumno,
Dar mucha importancia al ambiente y armonía del grupo,
manejar un alto grado de ejemplos, sentimientos, escucha,
Promover la interacción,
Ser Flexible,
No ser muy dinamico,
Promover que el alumno aprenda a su ritmo,
No aplicar las evaluaciones,
Ser paternalista y poco estricto,
Tener un alto grado de servicio desinteresado
Maestr@ Delanter@ Derech@:
Tiende a;
Puoder dar la materia varias veces si permite cambios,
Conectarse al desarrollo individual de cada alumno,
Ser muy dinámico,
Enseñar con un alto grado de ideas, cambios, participación,
Promover la innovación y solución de problemas,
Ser altamente flexible,
Preguntarse ¿Hay temario?,
Permitir que el alumno logre el resultado a su manera,
Pensar que as evaluaciones encuadran al alumno y son tediosas
Contar chistes, anécdotas, divertirse
Ma
Recuerda cualquier parecido con la realidad puede no ser "mera coincidencia"
Por último ¿a que tienden los alumn@s?
Tienden a;
Valorar mejor al profesor con el mismo talento,
Engancharse con el profesor de talento opuesto,
Hacer grupitos de compañeros con talento parecido,
Vivir da acuerdo al talento todo el proceso académico,
Los Extravertidos ser inquietos, latosos, retadores,
Los Intravertidos aislarse, ser callados, no participar.
Esparemos les sea útil en su trayecto por la educación de cualquier nivel.
Publicado por el equipo editorial
7/11/07
Continuando con la evolución del concepto de Dominancia cerebral, estudios fisiológicos recientes
Extracto del Anexo B del libro "Maximizando la efectividad del potencial humano"de la Dra. Benziger
Bases fisiológicas del modelo
El modelo que se presenta en el libro tiene cuatro componentes teóricos clave: la Especialización Funcional, la Dominancia y el Desvío de Tipos y la Extraversión - Introversión. El primero de estos componentes, la especialización funcional, enuncia que el cerebro está subdividido en áreas discretas cada una de las cuales tiene cosas que hace mejor y generalmente es responsable de llevarlas a cabo. El segundo componente, la dominancia, indica que dada la especialización funcional de nuestro cerebro, todos nacemos con una preferencia fisiológica para sólo un tipo especializado de pensamiento. El tercer componente, el Desvío de Tipos, indica que cuando una persona utiliza cualquier tipo de pensamiento distinto de su preferencia natural la mayor parte del tiempo y a lo largo de un período determinado, sufre resultados predecibles e indeseables a la vez. Y finalmente, el cuarto componente, la Extraversión - Introversión resulta del hecho de que las personas nazcan con niveles internos de vigilia radicalmente distintos en cuanto a su estabilidad, lo que lleva a que las personas necesiten de distintas cantidades de estímulo adicional del entorno. Para poder apreciar por completo las bases neurocientíficas del modelo, veamos cada uno de estos componentes:
Parte I: Especialización funcional
En los últimos 150 años hemos logrado comprender y valorar la especialización funcional de nuestro cerebro, comenzando en la década de 1860 cuando un cirujano francés llamado Broca observó que una lesión en una región determinada del lóbulo frontal izquierdo generaba el resultado predecible de una dificultad determinada en el habla conocida como afasia. El área, reconocida desde hace tiempo como la región de nuestro cerebro que se encuentra naturalmente “codificada con la estructura del lenguaje”, se la conoce hoy como el área de Broca en honor a su descubridor. Después de Broca, Wernicke identificó una segunda área relacionada a la que denominó “La protuberancia del lenguaje” (“the language lump”) en el lóbulo temporal izquierdo. La mayoría de las investigaciones y los descubrimientos fueron limitados y desarticulados y estuvieron conectados con una de dos situaciones médicas: una persona hizo una consulta al médico después de una lesión o de un accidente cerebrovascular. El médico trató de identificar la lesión provocada y mapearla según la naturaleza de dicha lesión o accidente. La otra situación es la siguiente: un cirujano en el proceso de operar una porción determinada del cerebro, realizaba una punción o sondeaba una sección en particular para ver cómo reaccionaba y qué hacía. A medida que la atención sanitaria comenzó a ser más supervisada, se interrumpió este segundo tipo de “investigación”. Fue recién en la década de 1970 que estuvo disponible el electroencefalograma gracias al cual fue posible construir una comprensión mucho más integral de la especialización funcional cortical.
Sin embargo, hacia fines de la década de 1960 y a principios de la del 70, la gente creía que los hemisferios cerebrales derecho e izquierdo procesaban información muy distinta y de maneras muy diferentes – es decir, que eran funcionalmente especializados.
Entre mediados y fines de la década de 1970, Ned Herrmann, trabajando en General Electric, combinó los datos de lo que entonces era un electroencefalograma de última generación sobre el funcionamiento de la corteza con el Modelo trino de Paul MacLean y sus propios datos sobre los estilos de pensamiento. El resultado fue un modelo cerebral derecho-izquierdo con cuatro modos – dos derechos y dos izquierdos: el cerebral izquierdo, el límbico izquierdo, el cerebral derecho cerebral y el límbico derecho.
En 1981, Benziger se contactó con Herrmann y comenzó a explorar las conexiones existentes entre el modelo de este último y sus propias observaciones del trabajo con sus clientes en el área de gestión de cambio y de resolución de conflictos. Ella se convenció de que el modelo de Herrmann era válido, entre otros motivos, debido a su sorprendente semejanza al trabajo de Jung y Thomas - Kilman. La implicancia del modelo de Herrmann era que dos de las funciones de Jung, el Pensamiento y la Intuición, eran el verdadero pensamiento, mientras que las otras dos funciones, las Sensaciones y el Sentimiento, eran realmente límbicas o emocionales.
En 1984, mientras daba sus presentaciones en distintos talleres para la Academia Americana de Directores Médicos, Benziger se convenció de que no existía una base funcional para creer que los dos modos “inferiores” eran límbicos por naturaleza. Básicamente, varios médicos le habían comentado a Benziger, en términos nada cuestionables, que las capacidades especializadas que Herrmann atribuía a las áreas límbicas simplemente eran imprecisas. Como médicos, la combinación de su experiencia y de su certidumbre era ciertamente irrefutable. Es posible que por cierto existan las cuatro funciones que había postulado Jung, pero si así fuera, éstas no se encontraban en las áreas que Herrmann les había asignado.
Al tratar de encontrar respuestas, en 1985 Benziger buscó consejo y guía en uno de los expertos más importantes del mundo en lo que respecta al cerebro humano, el Dr. Karl Pribram. Ella le presentó sus propias observaciones anecdóticas además del modelo de Herrmann, agregando que consideraba que dicho modelo, desarrollado independientemente de un análisis estadístico de modelos reales del pensamiento de las personas, era válido y además corroboraba el modelo de Jung. Pribram, que se había desempeñado como neurocirujano antes de obtener un doctorado en psicología y de ser el responsable de los Laboratorios de Investigación Conductual de Stanford, es uno de esos individuos poco comunes cuyas áreas de experiencia establecen un puente a través de especialidades generalmente segmentadas. Experto en la estructura cerebral y de las conocidas bases neuroquímicas de la actividad mental, además de ser experto en los diversos modelos psicológicos que se utilizan para predecir el comportamiento, incluyendo el modelo de Jung, Pribram logró encontrarle el sentido a los datos de una manera que nadie lo había hecho antes.
Su observación simplemente indica que es muy probable que los cuatro modos identificados por el modelo de Herrmann reflejen los tipos funcionalmente especializados de pensamiento, y que cada uno de ellos esté manejado por una de las cuatro áreas de igual tamaño en la corteza cerebral: los lóbulos frontales derecho e izquierdo y las convexidades posteriores derecha e izquierda (en literatura más antigua, estas áreas se identificaban como cortezas sensoriales que contienen los lóbulos occipital, parietal y temporal. Al establecer estos puntos, Pribram reasignó los cuatro modos de Herrmann de la siguiente manera:
Modo Herrmann Ubicación cerebral Función jungiana
cerebral izquierdo lóbulo frontal izquierdo pensamiento
límbico izquierdo convexidad posterior izquierda sensación
límbico derecho convexidad posterior derecha sentimiento
cerebral derecho lóbulo frontal derecho intuición
Pribram incluso añadió que la fisura central o rondálica que separa el lóbulo frontal de cada hemisferio de la convexidad posterior del hemisferio ya se la concebía como una de las divisiones más importantes de nuestro cerebro y que muchos científicos consideraban que era más importante aún que la separación hemisférica, la fisura longitudinal.
Casi como una verificación, Pribram agregó que la descripción de Herrmann de su modo límbico izquierdo coincidía con parte de lo que él estaba descubriendo sobre la estructura de los recuerdos almacenados en la convexidad posterior izquierda. Lo que resulta particularmente sorprendente era que tuviera la capacidad interna especializada de secuenciar las cosas.
Pribram mantuvo conversaciones con Benziger sobre lo que él sabía acerca de la corteza, que apoyaba estos puntos y además ofrecía una determinada comprensión que podría ayudar a dar mayor peso al modelo de Jung. Su observación resultó clave. Esta mostró que el acceso y la comunicación entre las cuatro áreas especializadas eran posibles gracias a los puentes neurales. El explicó que el cuerpo calloso funcionaba como un puente muy efectivo entre el lóbulo frontal izquierdo y el lóbulo frontal derecho y entre la convexidad posterior izquierda y la derecha. Luego agregó un punto importante: un gran manojo de nervios en el hemisferio izquierdo conectaba las áreas de Broca y Wernicke, facilitando el habla, y un manojo similar conectaba las áreas espejadas en el hemisferio derecho de modo que el lóbulo frontal izquierdo y la convexidad posterior izquierda pudieran comunicarse con facilidad; igual que el lóbulo frontal derecho y la convexidad posterior derecha. En esencia y en teoría, uno podría moverse en forma circular alrededor de la corteza en cualquier dirección y volver al punto desde donde se comenzó – igual que en la Rueda de la Medicina.
Lo que no era posible, agregó Pribram, era moverse en la corteza en forma diagonal. Uno no podía partir del lóbulo frontal izquierdo y pasar directamente a la convexidad posterior derecha, o partir de la convexidad posterior izquierda y moverse directamente al lóbulo frontal derecho. De manera significativa, Pribram había respaldado la primera regla que Jung utilizó al explicar cualquier función, cuáles eran las funciones que se encontraban disponibles como auxiliares y cuál era la función más débil o inferior y de más difícil acceso para la persona.
Un punto intrigante mencionado por Pribram fue que existían fuertes conexiones entre el cerebro límbico (que entre otras cosas es el cerebro energético) y cada lóbulo frontal. El sostenía que algunas personas son muy energéticas o activas, mientras que otras son más tranquilas – dentro de las líneas de las personalidades de Tipo A y B – y que aparentemente esas personas que son naturalmente más frontales también son naturalmente más activas.
Finalmente, Pribram hizo un comentario acerca de los datos del electroencefalograma que había reunido Herrmann y su equipo para apoyar su modelo. El motivo de los errores era, según palabras de Pribram, un problema técnico: las mediciones del electroencefalograma tomadas durante fines de la década del 70 (15 años antes), cuando la tecnología era nueva y poco refinada, no siempre podían tomar o medir el funcionamiento de la convexidad posterior, particularmente en sus regiones más profundas.
Desde 1985, Benziger continuó leyendo mucho y reuniéndose con neurocientíficos activos, para descubrir datos fisiológicos y corroborar o contradecir la hipótesis de Pribram y así conformar un modelo de pensamiento “sólido desde el punto de vista neurológico” para apoyar el modelo de Jung. Resulta fascinante observar que los datos corroboran su hipótesis – una y otra vez.
Dominancia
Benziger tomó conocimiento del Dr. Richard Haier en 1987 y 1988, momento en el que él anunció sus descubrimientos sobre la absorción de glucosa. Mediante el uso de scanners PET, Haier descubrió que lo que hasta ahora conocíamos como dominancia cerebral tiene sus raíces fisiológicas en la química del cerebro e impacta en 1) la velocidad con la que se descargan las neuronas; y 2) la cantidad de energía que éstas consumen. Como eminencia entre los investigadores del área, Haier fue invitado a presentar sus grandes descubrimientos sobre el índice metabólico de la glucosa en el cerebro bajo distintas circunstancias en diversas conferencias médicas y científicas. Debido a que sus hallazgos resultaron tan inesperados, no fueron aceptados de inmediato por la comunidad investigadora en general. Para el año 1996, cuando Benziger volvió a encontrarse con Pribram, los descubrimientos de Haier habían sido replicados y demostraron ser correctos. Pribram y sus colegas consideraban que él era un investigador brillante y capaz cuyo trabajo era muy creíble. Los descubrimientos de Haier son los siguientes: el tipo especializado de pensamiento al que llamamos preferencia disfruta de una química cerebral que hace que las neuronas que se encuentran en ese área se estimulen más rápidamente y que al mismo tiempo consuman menos energía, lo que da como resultado un índice total de consumo de energía de sólo 1/100 respecto de las otras áreas especializadas. En otras palabras, la preferencia se basa en un índice increíblemente elevado de eficiencia innata. En un momento en que la eficiencia de la energía pareciera ser crítica para la supervivencia de la humanidad, resulta interesante que una clave para la autogestión se encuentre enraizada en la administración de nuestra energía interna. Esto apunta a nuestra necesidad de aprender a respetar el requisito de nuestro cerebro y a que mantengamos una vida de energía eficiente.
En un trabajo anterior realizado en la década de 1990 e informado en un periódico no publicado, “Cognitive Styles, EEG Waves and Brain Levels” (Estilos cognitivos, ondas de electroencefalogramas y niveles cerebrales), de los Doctores Lawrence L. Schkade y Alfred R. Potvin, presidentes de Análisis de Sistemas e Ingeniería Biomédica respectivamente, se llevó a cabo un estudio en la Universidad de Texas, en el que se reunieron evidencias de electroencefalogramas, correlacionando los modos de Herrmann cerebral derecho (el frontal derecho de Pribram) y cerebral izquierdo (el frontal izquierdo de Pribram) (es decir, que no trataron de establecer o de medir lo que Herrmann denominaba actividad “límbica”) con la actividad cerebral real. Sólo se utilizaron personas cuyo patrón de dominancia cerebral mostrara una clara preferencia por el hemisferio izquierdo (no sorprende que hayan sido seleccionadas del departamento contable) o el derecho (seleccionadas del departamento de arte). Lo que sucedió fue lo siguiente: se compiló una lista de actividades que utilizaran un pensamiento analítico y visual en un patrón alternativo. Si bien en general se acepta que el lóbulo frontal izquierdo se encarga del procesamiento matemático, lógico y analítico, y el lóbulo frontal derecho se ocupa del pensamiento espacial, incluyendo las actividades relacionadas con la geometría y lo artístico, como el dibujo, cuando se les pidió a estas personas seleccionadas que desarrollaran la lista de actividades seleccionadas, ocurrió algo intrigante. Cuando aquéllos que habían sido identificados por las pruebas de Herrmann como fuertes pensadores analíticos ejecutaron la lista de actividades, mostraron la tendencia a utilizar una cantidad significativa de pensamiento frontal izquierdo, incluso cuando la tarea no se viera beneficiada por ello. Y cuando aquéllos que mostraron ser fuertes pensadores orientados a las imágenes internas llevaron a cabo las actividades de la lista utilizaron una cantidad significativa de pensamiento frontal derecho, incluso cuando la tarea no se viera beneficiada por ello. En otras palabras, ellos intentaban utilizar su preferencia natural aun cuando no se pudiera ejecutar la tarea en forma sencilla y correcta.
Según una historia relatada por Herrmann a uno de los autores, se descubrieron datos reveladores de dobles frontales, igualmente fuertes tanto en el pensamiento analítico como en las imágenes internas cuando él preparó una lista similar de actividades a ejecutar mientras se monitoreaba con el equipo de electroencefalograma. Mientras se desarrollaba una tarea analítica o matemática, sus lóbulos frontales mostraban una actividad predominante en el modo frontal izquierdo y una más calma en el frontal derecho. Luego, cuando pasaba a una actividad que fuera mejor controlada por aptitudes espaciales, relacionadas con imágenes y patrones, su frontal izquierdo mostraba una marcada disminución en la cantidad de ondas beta, a veces casi cerrándose por completo, mientras que su frontal derecho registraba 100% de beta. Por lo tanto, el estudio no sólo sirvió para demostrar la existencia de la dominancia, sino que además dejó bien en claro otro de los aportes teóricos de Herrmann: el principio de la situacionalidad. Dicho de otra manera: si una persona tiene acceso a dos modos, utilizará el modo que más se adecue a la tarea.
Resumen de las bases fisiológicas del modelo
Existe una gran evidencia que afirma que los cuatro elementos teóricos clave del modelo Benziger presentados en el cuerpo de este libro (especialización funcional, dominancia, Desvío de Tipos, Extraversión – Introversión) son neurológicamente válidos. Hace trece años, cuando se escribió el primer libro de Benziger, se desconocía la fisiología que subyacía debajo de la dominancia, el Desvió de Tipos y PASS, y la Extraversión - Introversión. Este libro incluye información adicional, transmite “Empowerment” y además trata el tema de la naturaleza y estructura de la dominancia, el Desvío de Tipos, PASS y la Extraversión - Introversión. Si esta breve visión fisiológica general lo dejó con apetito de información “más sustanciosa” acerca del cerebro, refiérase al “Physiological and Psychophysiological Bases for Jungian Concepts: An Annotated Bibliography”© (Las bases fisiológicas y psicofisiológicas de los conceptos jungianos: Bibliografía comentada) de Benziger, 1996 o bien visite www.benziger.org.
Bases fisiológicas del modelo
El modelo que se presenta en el libro tiene cuatro componentes teóricos clave: la Especialización Funcional, la Dominancia y el Desvío de Tipos y la Extraversión - Introversión. El primero de estos componentes, la especialización funcional, enuncia que el cerebro está subdividido en áreas discretas cada una de las cuales tiene cosas que hace mejor y generalmente es responsable de llevarlas a cabo. El segundo componente, la dominancia, indica que dada la especialización funcional de nuestro cerebro, todos nacemos con una preferencia fisiológica para sólo un tipo especializado de pensamiento. El tercer componente, el Desvío de Tipos, indica que cuando una persona utiliza cualquier tipo de pensamiento distinto de su preferencia natural la mayor parte del tiempo y a lo largo de un período determinado, sufre resultados predecibles e indeseables a la vez. Y finalmente, el cuarto componente, la Extraversión - Introversión resulta del hecho de que las personas nazcan con niveles internos de vigilia radicalmente distintos en cuanto a su estabilidad, lo que lleva a que las personas necesiten de distintas cantidades de estímulo adicional del entorno. Para poder apreciar por completo las bases neurocientíficas del modelo, veamos cada uno de estos componentes:
Parte I: Especialización funcional
En los últimos 150 años hemos logrado comprender y valorar la especialización funcional de nuestro cerebro, comenzando en la década de 1860 cuando un cirujano francés llamado Broca observó que una lesión en una región determinada del lóbulo frontal izquierdo generaba el resultado predecible de una dificultad determinada en el habla conocida como afasia. El área, reconocida desde hace tiempo como la región de nuestro cerebro que se encuentra naturalmente “codificada con la estructura del lenguaje”, se la conoce hoy como el área de Broca en honor a su descubridor. Después de Broca, Wernicke identificó una segunda área relacionada a la que denominó “La protuberancia del lenguaje” (“the language lump”) en el lóbulo temporal izquierdo. La mayoría de las investigaciones y los descubrimientos fueron limitados y desarticulados y estuvieron conectados con una de dos situaciones médicas: una persona hizo una consulta al médico después de una lesión o de un accidente cerebrovascular. El médico trató de identificar la lesión provocada y mapearla según la naturaleza de dicha lesión o accidente. La otra situación es la siguiente: un cirujano en el proceso de operar una porción determinada del cerebro, realizaba una punción o sondeaba una sección en particular para ver cómo reaccionaba y qué hacía. A medida que la atención sanitaria comenzó a ser más supervisada, se interrumpió este segundo tipo de “investigación”. Fue recién en la década de 1970 que estuvo disponible el electroencefalograma gracias al cual fue posible construir una comprensión mucho más integral de la especialización funcional cortical.
Sin embargo, hacia fines de la década de 1960 y a principios de la del 70, la gente creía que los hemisferios cerebrales derecho e izquierdo procesaban información muy distinta y de maneras muy diferentes – es decir, que eran funcionalmente especializados.
Entre mediados y fines de la década de 1970, Ned Herrmann, trabajando en General Electric, combinó los datos de lo que entonces era un electroencefalograma de última generación sobre el funcionamiento de la corteza con el Modelo trino de Paul MacLean y sus propios datos sobre los estilos de pensamiento. El resultado fue un modelo cerebral derecho-izquierdo con cuatro modos – dos derechos y dos izquierdos: el cerebral izquierdo, el límbico izquierdo, el cerebral derecho cerebral y el límbico derecho.
En 1981, Benziger se contactó con Herrmann y comenzó a explorar las conexiones existentes entre el modelo de este último y sus propias observaciones del trabajo con sus clientes en el área de gestión de cambio y de resolución de conflictos. Ella se convenció de que el modelo de Herrmann era válido, entre otros motivos, debido a su sorprendente semejanza al trabajo de Jung y Thomas - Kilman. La implicancia del modelo de Herrmann era que dos de las funciones de Jung, el Pensamiento y la Intuición, eran el verdadero pensamiento, mientras que las otras dos funciones, las Sensaciones y el Sentimiento, eran realmente límbicas o emocionales.
En 1984, mientras daba sus presentaciones en distintos talleres para la Academia Americana de Directores Médicos, Benziger se convenció de que no existía una base funcional para creer que los dos modos “inferiores” eran límbicos por naturaleza. Básicamente, varios médicos le habían comentado a Benziger, en términos nada cuestionables, que las capacidades especializadas que Herrmann atribuía a las áreas límbicas simplemente eran imprecisas. Como médicos, la combinación de su experiencia y de su certidumbre era ciertamente irrefutable. Es posible que por cierto existan las cuatro funciones que había postulado Jung, pero si así fuera, éstas no se encontraban en las áreas que Herrmann les había asignado.
Al tratar de encontrar respuestas, en 1985 Benziger buscó consejo y guía en uno de los expertos más importantes del mundo en lo que respecta al cerebro humano, el Dr. Karl Pribram. Ella le presentó sus propias observaciones anecdóticas además del modelo de Herrmann, agregando que consideraba que dicho modelo, desarrollado independientemente de un análisis estadístico de modelos reales del pensamiento de las personas, era válido y además corroboraba el modelo de Jung. Pribram, que se había desempeñado como neurocirujano antes de obtener un doctorado en psicología y de ser el responsable de los Laboratorios de Investigación Conductual de Stanford, es uno de esos individuos poco comunes cuyas áreas de experiencia establecen un puente a través de especialidades generalmente segmentadas. Experto en la estructura cerebral y de las conocidas bases neuroquímicas de la actividad mental, además de ser experto en los diversos modelos psicológicos que se utilizan para predecir el comportamiento, incluyendo el modelo de Jung, Pribram logró encontrarle el sentido a los datos de una manera que nadie lo había hecho antes.
Su observación simplemente indica que es muy probable que los cuatro modos identificados por el modelo de Herrmann reflejen los tipos funcionalmente especializados de pensamiento, y que cada uno de ellos esté manejado por una de las cuatro áreas de igual tamaño en la corteza cerebral: los lóbulos frontales derecho e izquierdo y las convexidades posteriores derecha e izquierda (en literatura más antigua, estas áreas se identificaban como cortezas sensoriales que contienen los lóbulos occipital, parietal y temporal. Al establecer estos puntos, Pribram reasignó los cuatro modos de Herrmann de la siguiente manera:
Modo Herrmann Ubicación cerebral Función jungiana
cerebral izquierdo lóbulo frontal izquierdo pensamiento
límbico izquierdo convexidad posterior izquierda sensación
límbico derecho convexidad posterior derecha sentimiento
cerebral derecho lóbulo frontal derecho intuición
Pribram incluso añadió que la fisura central o rondálica que separa el lóbulo frontal de cada hemisferio de la convexidad posterior del hemisferio ya se la concebía como una de las divisiones más importantes de nuestro cerebro y que muchos científicos consideraban que era más importante aún que la separación hemisférica, la fisura longitudinal.
Casi como una verificación, Pribram agregó que la descripción de Herrmann de su modo límbico izquierdo coincidía con parte de lo que él estaba descubriendo sobre la estructura de los recuerdos almacenados en la convexidad posterior izquierda. Lo que resulta particularmente sorprendente era que tuviera la capacidad interna especializada de secuenciar las cosas.
Pribram mantuvo conversaciones con Benziger sobre lo que él sabía acerca de la corteza, que apoyaba estos puntos y además ofrecía una determinada comprensión que podría ayudar a dar mayor peso al modelo de Jung. Su observación resultó clave. Esta mostró que el acceso y la comunicación entre las cuatro áreas especializadas eran posibles gracias a los puentes neurales. El explicó que el cuerpo calloso funcionaba como un puente muy efectivo entre el lóbulo frontal izquierdo y el lóbulo frontal derecho y entre la convexidad posterior izquierda y la derecha. Luego agregó un punto importante: un gran manojo de nervios en el hemisferio izquierdo conectaba las áreas de Broca y Wernicke, facilitando el habla, y un manojo similar conectaba las áreas espejadas en el hemisferio derecho de modo que el lóbulo frontal izquierdo y la convexidad posterior izquierda pudieran comunicarse con facilidad; igual que el lóbulo frontal derecho y la convexidad posterior derecha. En esencia y en teoría, uno podría moverse en forma circular alrededor de la corteza en cualquier dirección y volver al punto desde donde se comenzó – igual que en la Rueda de la Medicina.
Lo que no era posible, agregó Pribram, era moverse en la corteza en forma diagonal. Uno no podía partir del lóbulo frontal izquierdo y pasar directamente a la convexidad posterior derecha, o partir de la convexidad posterior izquierda y moverse directamente al lóbulo frontal derecho. De manera significativa, Pribram había respaldado la primera regla que Jung utilizó al explicar cualquier función, cuáles eran las funciones que se encontraban disponibles como auxiliares y cuál era la función más débil o inferior y de más difícil acceso para la persona.
Un punto intrigante mencionado por Pribram fue que existían fuertes conexiones entre el cerebro límbico (que entre otras cosas es el cerebro energético) y cada lóbulo frontal. El sostenía que algunas personas son muy energéticas o activas, mientras que otras son más tranquilas – dentro de las líneas de las personalidades de Tipo A y B – y que aparentemente esas personas que son naturalmente más frontales también son naturalmente más activas.
Finalmente, Pribram hizo un comentario acerca de los datos del electroencefalograma que había reunido Herrmann y su equipo para apoyar su modelo. El motivo de los errores era, según palabras de Pribram, un problema técnico: las mediciones del electroencefalograma tomadas durante fines de la década del 70 (15 años antes), cuando la tecnología era nueva y poco refinada, no siempre podían tomar o medir el funcionamiento de la convexidad posterior, particularmente en sus regiones más profundas.
Desde 1985, Benziger continuó leyendo mucho y reuniéndose con neurocientíficos activos, para descubrir datos fisiológicos y corroborar o contradecir la hipótesis de Pribram y así conformar un modelo de pensamiento “sólido desde el punto de vista neurológico” para apoyar el modelo de Jung. Resulta fascinante observar que los datos corroboran su hipótesis – una y otra vez.
Dominancia
Benziger tomó conocimiento del Dr. Richard Haier en 1987 y 1988, momento en el que él anunció sus descubrimientos sobre la absorción de glucosa. Mediante el uso de scanners PET, Haier descubrió que lo que hasta ahora conocíamos como dominancia cerebral tiene sus raíces fisiológicas en la química del cerebro e impacta en 1) la velocidad con la que se descargan las neuronas; y 2) la cantidad de energía que éstas consumen. Como eminencia entre los investigadores del área, Haier fue invitado a presentar sus grandes descubrimientos sobre el índice metabólico de la glucosa en el cerebro bajo distintas circunstancias en diversas conferencias médicas y científicas. Debido a que sus hallazgos resultaron tan inesperados, no fueron aceptados de inmediato por la comunidad investigadora en general. Para el año 1996, cuando Benziger volvió a encontrarse con Pribram, los descubrimientos de Haier habían sido replicados y demostraron ser correctos. Pribram y sus colegas consideraban que él era un investigador brillante y capaz cuyo trabajo era muy creíble. Los descubrimientos de Haier son los siguientes: el tipo especializado de pensamiento al que llamamos preferencia disfruta de una química cerebral que hace que las neuronas que se encuentran en ese área se estimulen más rápidamente y que al mismo tiempo consuman menos energía, lo que da como resultado un índice total de consumo de energía de sólo 1/100 respecto de las otras áreas especializadas. En otras palabras, la preferencia se basa en un índice increíblemente elevado de eficiencia innata. En un momento en que la eficiencia de la energía pareciera ser crítica para la supervivencia de la humanidad, resulta interesante que una clave para la autogestión se encuentre enraizada en la administración de nuestra energía interna. Esto apunta a nuestra necesidad de aprender a respetar el requisito de nuestro cerebro y a que mantengamos una vida de energía eficiente.
En un trabajo anterior realizado en la década de 1990 e informado en un periódico no publicado, “Cognitive Styles, EEG Waves and Brain Levels” (Estilos cognitivos, ondas de electroencefalogramas y niveles cerebrales), de los Doctores Lawrence L. Schkade y Alfred R. Potvin, presidentes de Análisis de Sistemas e Ingeniería Biomédica respectivamente, se llevó a cabo un estudio en la Universidad de Texas, en el que se reunieron evidencias de electroencefalogramas, correlacionando los modos de Herrmann cerebral derecho (el frontal derecho de Pribram) y cerebral izquierdo (el frontal izquierdo de Pribram) (es decir, que no trataron de establecer o de medir lo que Herrmann denominaba actividad “límbica”) con la actividad cerebral real. Sólo se utilizaron personas cuyo patrón de dominancia cerebral mostrara una clara preferencia por el hemisferio izquierdo (no sorprende que hayan sido seleccionadas del departamento contable) o el derecho (seleccionadas del departamento de arte). Lo que sucedió fue lo siguiente: se compiló una lista de actividades que utilizaran un pensamiento analítico y visual en un patrón alternativo. Si bien en general se acepta que el lóbulo frontal izquierdo se encarga del procesamiento matemático, lógico y analítico, y el lóbulo frontal derecho se ocupa del pensamiento espacial, incluyendo las actividades relacionadas con la geometría y lo artístico, como el dibujo, cuando se les pidió a estas personas seleccionadas que desarrollaran la lista de actividades seleccionadas, ocurrió algo intrigante. Cuando aquéllos que habían sido identificados por las pruebas de Herrmann como fuertes pensadores analíticos ejecutaron la lista de actividades, mostraron la tendencia a utilizar una cantidad significativa de pensamiento frontal izquierdo, incluso cuando la tarea no se viera beneficiada por ello. Y cuando aquéllos que mostraron ser fuertes pensadores orientados a las imágenes internas llevaron a cabo las actividades de la lista utilizaron una cantidad significativa de pensamiento frontal derecho, incluso cuando la tarea no se viera beneficiada por ello. En otras palabras, ellos intentaban utilizar su preferencia natural aun cuando no se pudiera ejecutar la tarea en forma sencilla y correcta.
Según una historia relatada por Herrmann a uno de los autores, se descubrieron datos reveladores de dobles frontales, igualmente fuertes tanto en el pensamiento analítico como en las imágenes internas cuando él preparó una lista similar de actividades a ejecutar mientras se monitoreaba con el equipo de electroencefalograma. Mientras se desarrollaba una tarea analítica o matemática, sus lóbulos frontales mostraban una actividad predominante en el modo frontal izquierdo y una más calma en el frontal derecho. Luego, cuando pasaba a una actividad que fuera mejor controlada por aptitudes espaciales, relacionadas con imágenes y patrones, su frontal izquierdo mostraba una marcada disminución en la cantidad de ondas beta, a veces casi cerrándose por completo, mientras que su frontal derecho registraba 100% de beta. Por lo tanto, el estudio no sólo sirvió para demostrar la existencia de la dominancia, sino que además dejó bien en claro otro de los aportes teóricos de Herrmann: el principio de la situacionalidad. Dicho de otra manera: si una persona tiene acceso a dos modos, utilizará el modo que más se adecue a la tarea.
Resumen de las bases fisiológicas del modelo
Existe una gran evidencia que afirma que los cuatro elementos teóricos clave del modelo Benziger presentados en el cuerpo de este libro (especialización funcional, dominancia, Desvío de Tipos, Extraversión – Introversión) son neurológicamente válidos. Hace trece años, cuando se escribió el primer libro de Benziger, se desconocía la fisiología que subyacía debajo de la dominancia, el Desvió de Tipos y PASS, y la Extraversión - Introversión. Este libro incluye información adicional, transmite “Empowerment” y además trata el tema de la naturaleza y estructura de la dominancia, el Desvío de Tipos, PASS y la Extraversión - Introversión. Si esta breve visión fisiológica general lo dejó con apetito de información “más sustanciosa” acerca del cerebro, refiérase al “Physiological and Psychophysiological Bases for Jungian Concepts: An Annotated Bibliography”© (Las bases fisiológicas y psicofisiológicas de los conceptos jungianos: Bibliografía comentada) de Benziger, 1996 o bien visite www.benziger.org.
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31/10/07
Evolución del concepto de Dominancia Cerebral (Hemisférica, Triuno, Total o cuadrantes)
NEUROCIENCIA Y EDUCACIÓN
Carlos Ruiz Bolívar, PhD
Coordinador General de Investigación UPEL-IPB
Resumen
En este trabajo se discuten los enfoques de la neurociencia representada por Sperry (1973), MacLean (1978) y Herrmann (1989. Sperry y colaboradores confirmaron la especialización de los hemisferios cerebrales. Sus investigaciones permitieron esta-blecer que la capacidad de hablar, escribir, leer y razonar con números, es fundamentalmente una responsabilidad del hemisferio izquierdo; mientras que la habilidad para percibir y orientarse en el espacio, trabajar con tareas geométricas, elaborar mapas conceptuales y rotar mentalmente formas o figuras, son ejecutadas predominantemente por el hemisferio derecho. MacLean presenta un modelo del cerebro formado por tres elementos interrelacionados, estos son: el cerebros reptiliano, el sistema límbico y la neocorteza; ellos controlan la vida instintiva, emocional e intelectual, respectivamente. Herrmann, por su parte, ha propuesto el modelo del cerebro total, formado por cuatro cuadrantes, que determinan estilos diferentes de procesamiento de in-formación en los individuos, aun cuando se admite que el cerebro funciona como una totalidad integrada. Estos hallazgos tienen implicaciones para el rediseño del currículo de la carrera de formación docente, para la planificación de programas de entrenamiento para docentes en servicio, al mismo tiempo que permiten fundamentar el diseño de estrategias instruccionales, atendiendo a distintos estilos de aprendizaje y al desarrollo de la creatividad.
Palabras claves:
Neurociencias, neuroeducación, neuroaprendizaje
Introducción
Una de las explicaciones más recientes que se ha intentado sobre el comportamiento inteligente ha sido formulada desde la perspectiva de la neurociencia (Beauport y Díaz, 1994); es decir, la disciplina que se encarga del estudio interdisciplinario del cerebro humano, lo que ha derivado en una mayor comprensión acerca de la relación entre el funcionamiento del cerebro y la conducta.
Tal vez, uno de los resultados más relevantes de los trabajos de investigación que se han realizado sobre este órganos consiste en haber descubierto que sus dos hemisferios difieren significativamente en su funcionamiento. La naturaleza de esta diferencia ha sido intensivamente estudiada desde la década de los año 50, particularmente por biólogos, psicólogos, neurólogos y cirujanos.
Uno de los trabajos pioneros en está área ha sido realizado por Gazzaniga y colaboradores (Gazzaniga, Bogen y Sperry, 1965; Gazzaniga y Sperry, 1967). De igual forma, ha sido importante la contribución de autores tales como MacLean (1978) y Herrmann (1989) entre otros.
Tales investigaciones han dado origen a diferentes inter-pretaciones acerca del funcionamiento del cerebro. A continua-ción se presenta una síntesis de los hallazgos más relevantes que al respecto reporta la literatura y se analizan sus implica-ciones para la educación.
La Investigación sobre los Hemisferios Cerebrales
Hasta mediado del Siglo XIX los investigadores todavía no habían advertido la especialización de los hemisferios cerebrales. Los primeros hallazgos, en este sentido, se deben al médi-co francés Paul Broca y al neurofisiólogo alemán Carl Wernicke (citado por Herrmann, 1989; Wittrock, 1977; VerLee, 1986), quienes a partir de sus observaciones clínicas en pacientes con daños cerebrales llegaron a la conclusión de que había una rela-ción directa entre el daño de ciertas zonas del cerebro y la pérdida de la capacidad de hablar. Específicamente, Broca observó, en 1985, que las lesiones en cierta zona de la parte izquierda del cerebro producían, casi invariablemente, trastornos en el habla, en tanto que ello no corría con las lesiones en la misma zona del hemisferio derecho.
Posteriormente, en 1874, Wernicke identificó otra región, diferente a la ya descubierta por Broca, relacionada con otro tipo de dificultad en el habla. De nuevo, constató que el len-guaje sólo era afectado por una lesión en el hemisferio izquierdo. En ambos casos, los investigadores determinaron que la incapacidad no estaba relacionada con los músculos productores del habla, sino que cada zona intervenía en su proceso mental básico necesario para la producción de un lenguaje articulado y con significado.
Los hallazgos anteriores no sólo permitieron confirmar la diferenciación funcional de los dos hemisferios cerebrales, sino que hicieron pensar en el cerebro izquierdo además, de ser dife-rente, era también superior al derecho, por el hecho mismo de estar asociado con la capacidad de hablar. Así surgió la teoría de la dominancia cerebral. Esta teoría parecía estar respaldada por el hecho de que en la mayoría de las personas la mano derecha (controlada por el hemisferio izquierdo) es la dominante, lo cual llevó a pensar que el hemisferio derecho no jugaba nin-gún papel importante en el pensamiento.
Fue después de la Segunda Guerra Mundial que se llegó a determinar, en soldados con lesiones cerebrales, que el daño de ciertas zonas del hemisferio derecho producía dificultades en ciertas funciones del organismo. VerLee (1986) ha resumido tales hallazgos en los términos siguientes:
Si bien los pacientes con lesiones en el hemisferio derecho conservan su capacidad verbal, a menudo expe-rimentaban una extrema distorción espacial; muchos tenían gran dificultad en encontrar los lavados (cuarto de baño) o bien eran incapaces de hallar la sala de estar. Les costaba vestirse solos y era fre-cuente que se pusieran prendas al revés o que metie-ran una extremidad en la manga o pierna que no le correspondía. Los dibujos también denotaban serios problemas con las relaciones espaciales, demostrando una gran desorganización y distorción de relaciones entre diversos elementos (p.26).
Los estudios revelaron, además, que el hemisferio derecho era superior al izquierdo en la discriminación entre colores y formas, lo cual ocurría no sólo con el campo visual sino también con los demás sentidos; por ejemplo, los pacientes con lesiones en el hemisferio derecho tenían dificultad para discriminar cuál de dos presiones en el cuerpo era más intensa o para saber con exactitud donde había sido pinchados con un alfiler (discriminación táctil). También tenían problemas para familiarizarse con laberintos cuando se les vendaban los ojos (VerLee, 1986). Los hallazgos antes reportados sobre la especialización de los he-misferios cerebrales quedaron confirmados con los resultados de las investigaciones de Roger Sperry y colaboradores (Sperry, Gazzaniga y Bogen, 1969; Sperry, Bogen y Vogel, 1970; Sperry, 1973; Gazzaniga, Bogen y Sperry, 1962, 1963, 1965, citados por Wittrock, 1977) del Instituto Tecnológico de California, quienes en la década de los año 60 diseñaron la técnica de la comisuroc-tomía (corte del cuello calloso) y la aplicaron, por primera vez, con gatos para estudiar el funcionamiento de los dos hemis-ferios por separado. Los resultados de tales investigaciones le permitieron a Sperry ganar un premio Nobel de Medicina en 1981.
Al aplicar la técnica anterior con sujetos epilépticos crónicos encontraron que la comisuroctomía no alteraba la conducta de los pacientes; es decir, los sujetos mantenían su comportamiento habitual o normal. Esto se explica porque en la mayor parte de sus experiencias cotidianas, los dos hemisferios reciben el mismo tipo de información. Sin embargo, cuando los investigadores manipularon la presentación de información de modo que esta llegase sólo a un hemisferio, fue cuando se pudo explorar la diferencia en el funcionamiento de los dos lados del cerebro.
Los resultados de estas investigaciones permitieron conocer muchos aspectos relacionados con el control de la conducta, por ejemplo, que el lado izquierdo del cuerpo está controlado prin-cipalmente por el hemisferio derecho, y que el lado derecho está controlado, sobre todo, por el izquierdo. Por consiguiente, los estímulos a partir de la mano, la pierna y el oído derecho son procesados primordialmente por el hemisferio izquierdo y viceversa. No obstante, los estímulos visuales son procesados si-multáneamente por los dos hemisferios, ya que cada ojo envía información a ambos lados del cerebro.
Otras investigaciones (Ver Gazzaniga, Bogen y Sperry, 1962, citado por Wittrock, 1977) estuvieron orientadas a determinar el intercambio de información entre los dos hemisferios. El primer resultado importante fue que tal intercambio quedaba completamente interrumpido una vez efectuada la comisuroctomía. Sin embargo, se encontró que la información sensorial (visual, táctil, auditiva, olfativa) presentada a un hemisferio podía ser procesada en esa mitad del cerebro, aun cuando cada uno de tales procesos fueron realizados fuera del campo consciente del otro lado del cerebro. Esta observación confirmó los resultados preliminares obtenidos con sujetos animales por Sperry y Col (1962, citado por Wittrock, 1977), pero estos resultados fueron más dramáticos, puesto que es en el hemisferio izquierdo donde normalmente se procesa el lenguaje natural y los mecanismos del discurso. Todos los procesos que se llevan a cabo en este hemisferio pueden ser en forma verbal fácilmente descritos por los pacientes; mientras que la información presentada al hemisferio derecho es indescriptible. En consecuencia, fue sólo a través del uso de técnicas especiales de evaluación desarrollados por estos investigadores con tal propósito, que se pudo describir que el hemisferio derecho tiene una rica e independiente vida mental y que es capaz de experienciar la mayoría de las activi-dades mentales que desarrolla el lado izquierdo del cerebro (Gazzaniga, 1977).
En uno de los experimentos realizados con personas sanas se proyectó la palabra "Spoon" (cuchara) en el campo visual izquierdo (hemisferio derecho); y cuando se le preguntó al suje-to qué estaba viendo, no pudo responder. Sin embargo, usando la mano izquierda, él fue capaz de identificar el objeto con referencia ("Spoon") dentro de un grupo constituido por diferentes elementos, sin necesidad de ver dichos elementos, simplemen-te fue capaz de reconocer la forma del objeto a través de la sensación táctil. No obstante, cuando se le preguntó qué objeto tenía en la mano, su respuesta fue: "no lo sé", lo cual llevo a la conclusión de que el hemisferio derecho si bien es capaz de reconocer una palabra, en este caso el término "cuchara" y de encontrar una cuchara real, pero no es capaz de describir su funcionamiento con palabras.
Los resultados del experimento anterior apoyan el modelo de funcionamiento hemisférico sugerido por los estudios de pacientes con lesiones cerebrales. La mano derecha comunica con el hemisferio izquierdo verbal, y así el sujeto puede describir verbalmente su contenido. La mano izquierda comunica con el hemisferio derecho, pero puesto que la capacidad verbal de éste es limitada, el sujeto no puede dar una respuesta verbal. Ello pone en evidencia que la falta de una respuesta verbal no indica una carencia de conocimientos sino tan sólo una dificultad para expresar dicho conocimiento verbalmente. Estos resultados su-gieren que mientras el hemisferio izquierdo presenta una mayor capacidad para procesar informar verbal que el hemisferio derecho, éste es superior al primero en el manejo de las relaciones espaciales.
En resumen, se podría decir que a través de las investiga-ciones en el área de la neurociencia se ha podido establecer que muchas de las habilidades mentales específicas son lateralizadas; es decir, son llevadas a cabo, son apoyadas y coordinadas en uno u otro de los dos hemisferios cerebrales. Así tenemos que la capacidad de hablar, escribir, leer y de razonar con números es fundamentalmente una responsabilidad del hemisferio iz-quierdo en muchas personas. Mientras que la capacidad para percibir y orientarse en el espacio, trabajar con tareas de geometría, elaboración de mapas mentales y la habilidad para rotar mentalmente formas o figuras son ejecutadas predominante-mente por el hemisferio derecho.
La diferencia de procesamiento de los dos hemisferios pue-de ser establecida de la manera siguiente: por una parte, el hemis-ferio izquierdo procesa secuencialmente, paso a paso. Este proceso lineal es temporal, en el sentido de reconocer que un estímulo viene antes que otro. La percepción y la generación verbales dependen del conocimiento del orden o secuencia en el que se producen los sonidos. Este tipo de proceso se basa en la operación de análisis. Es decir, en la capacidad para dis-criminar las características relevantes, para reducir un todo a sus partes significativas.
El hemisferio derecho, por otra parte, parece especializado en el proceso simultáneo o de proceso en paralelo; es decir, no pasa de una característica a otra, sino que busca pautas y gestalts. Integra partes componentes y las organiza en un todo. Se interesa por las relaciones. Este método de procesar tiene plena eficiencia para la mayoría de las tareas visuales y espa-ciales y para reconocer melodías musicales, puesto que estas tareas requieren que la mente construya una sensación del todo al percibir una pauta en estímulos visuales y auditivos.
De acuerdo con VerLee (1986), lo que fundamentalmente dife-rencia a los dos hemisferios cerebrales, en cuanto a las funciones que realizan, es su estilo de procesamiento de información. En este sentido, ella aclara que el hecho de que el estilo de procesamiento del hemisferio izquierdo sea más eficiente cuando trata de un tipo de información temporalmente organizada, como el lenguaje, no significa que el lenguaje este situado en el lado izquierdo del cerebro. De la misma manera señala que el pensamiento visoespacial no radica en el hemisferio derecho, sino que éste se especializa en una modalidad de proceso que percibe y construye pautas; en consecuencia, es más eficiente en las tareas visoespaciales.
La Teoría del Cerebro Triuno
La teoría del cerebro triuno propuesta por MacLean (1978, 1990) presenta otra visión del funcionamiento del cerebro humano y sus implicaciones para la educación. Sin embargo, esta con-ceptualización no es opuesta a la de la dominación cerebral; por el contrario, la complementa y amplía. Esta teoría ha sido desarrollada a partir de estudios fisiológicos realizados con animales. MacLean considera que el cerebro humano está formado por tres cerebros integrados en uno. Estos cerebros son: (a) el reptiliano; (b) el sistema límbico; y (c) la neocorteza. Cada una de estas áreas del cerebro ejerce diferentes funciones que, en última instancia, son responsables por la conducta humana.
El Cerebro Reptiliano
Esta parte del cerebro está formada por los ganglios basa-les, el tallo cerebral y el sistema reticular. Es el responsable de la conducta automática o programada, tales como las que se refieren a la preservación de la especie y a los cambios fisiológicos necesarios para la sobrevivencia. Algunas veces, es denominado complejo reptiliano porque es típico de los repti-les y tiene un papel muy importante en el control de la vida instintiva.
En consecuencia, este cerebro no está en capacidad de pen-sar, ni de sentir; su función es la de actuar, cuando el estado del organismo así lo demanda.
Desde un punto de vista evolutivo, el cerebro reptiliano es el más primario y está muy relacionado con la piel y con los poros. Esta área del cerebro controla las necesidades básicas y la reacción de "luchar o volar", la cual se refiere a los cambios en el funcionamiento fisiológico que acompañan al estrés o a la amenaza.
El complejo reptiliano, en lo seres humanos, incluye conductas que se asemejan a los rituales animales como el anidarse o aparearse. La conducta animal está en gran medida controlada por esta área del cerebro. Se trata de un tipo de conducta instintiva programada y poderosa y, por lo tanto, es muy resis-tente al cambio.
En el cerebro reptiliano se procesan las experiencias pri-marias, no-verbales, de aceptación o rechazo. Aquí se organizan y procesan las funciones que tienen que ver con el hacer y el actuar, lo cual incluye: las rutinas, los valores, los hábitos, la territorialidad, el espacio vital, condicionamiento, adicciones, rituales, ritmos, imitaciones, inhibiciones y seguridad. En síntesis, este cerebro se caracteriza por la acción.
El Sistema Límbico
De acuerdo con Maclean, el segundo cerebro está representa-do por el sistema límbico, cuya función principal es la de con-trolar la vida emotiva, lo cual incluye los sentimientos, el sexo, la regulación endocrina, el dolor y el placer. Anatómicamente está formado pro los bulbos olfatorios, el tálamo (placer-dolor), las amígdalas (nutrición, oralidad, protección, hostili-dad), el núcleo hipotalámico (cuidado de los otros, características de los mamíferos), el hipocampo (memoria de largo plazoz), el área septal (sexualidad) y la pituitaria (directora del sis-tema bioquímico del organismo). Puede ser considerado como el cerebro afectivo, el que energiza la conducta para el logro de las metas. El desbalance de dicho sistema conduce a estados agresivos, depresiones severas y pérdida de la memoria, entre otras enfermedades.
La investigación en esta área parece apoyar la noción de que toda la información que penetra al organismo es supervisada y controlada por el sistema límbico, lo cual constituye una función vital para la sobrevivencia (Ver Restqak, 1984).
La Neocorteza
El tercera cerebro está constitutivo por la neocorteza, la cual está conformada por los dos hemisferios en donde se llevan a efecto los procesos intelectuales superiores. De allí que la neocorteza se la identifique, también, como el cerebro que rige la vida intelectual.
La neocorteza se convierte en el foco principal de atención en las lecciones que requieren generación o resolución de pro-blemas, análisis y síntesis de información, del uso del razona-miento analógico y del pensamiento crítico y creativo.
Las dos características básicas de la neocorteza son: (a) la "visión", la cual se refiere al sentido de globalidad, sínte-sis e integración con que actúa el hemisferio derecho; y (b) el análisis, que se refiere al estilo de procesamiento del hemisfe-rio izquierdo, el cual hace énfasis en la relación parte-todo, la lógica, la relación causa-efecto, el razonamiento hipotético y en la precisión y exactitud.
La Teoría del Cerebro Total
Herrmann (1989), basado en los estudios previos sobre la dominancia cerebral (Sperry, 1973) y en la teoría del cerebro triuno (MacLean, 1978); así como en los resultados de sus pro-pias investigaciones, utilizando equipos de retroalimentación biológica (biofeedback) y de electroencelografía, ha replanteado el problema de la dominancia cerebral (Ruiz-Bolívar y Cols., 1994). El ha propuesto la teoría del cerebro total que se ex-presa en un modelo que integra la neocorteza (hemisferios derecho e izquierdo) con el sistema límbico. Concibe esta integra-ción como una totalidad orgánica dividida en cuatro áreas o cuadrantes, a partir de cuyas interacciones se puede lograr un estudio más amplio y completo de la operatividad del cerebro y sus implicaciones para la creatividad y el aprendizaje.
Cada una de las áreas cerebrales o cuadrantes realiza fun-ciones diferenciadas. Así, el lóbulo superior izquierdo (Cuadrante A) se especializa en el pensamiento lógico, cualitativo, analítico, crítico, matemático y basado en hechos concretos. Por su parte, el lóbulo inferior izquierdo (Cuadrante B), se caracteriza por un estilo de pensamiento secuencial, organi-zado, planificado, detallado y controlado; el lóbulo inferior derecho (Cuadrante C) se caracteriza por un estilo de pensamien-to emo-cional, sensorial, humanístico, interpersonal, musical, simbóli-co y espiritual. Finalmente, el lóbulo superior derecho (Cua-drante D), se destaca por su estilo de pensamiento concep-tual, holístico, integrador, global, sintéti-co, creativo, ar-tísti-co, espacial, visual y metafórico.
Las cuatro áreas antes señaladas se recombinan y forman, a su vez, cuatro nuevas modalidades de pensamiento, estas son: (a) realista y del sentido común formado por las áreas A y B (hemisferio izquierdo); (b) idealista y kinestésico, constituido por las áreas C y D (hemisferio derecho); (c) pragmático o cere-bral, conformado por los cuadrantes o áreas A y D; y (d) instin-tivo y visceral formado por las áreas B y C (sistema límbico).
Herrmann llega a la validación de su modelo a partir del análisis factorial de las respuestas de un cuestionario aplicado a una muestra de más de 100.000 ciudadanos norteamericanos. Dicho cuestionario estaba formado por ítemes que representaban las diferentes funciones cerebrales que típicamente utilizan los individuos en situaciones académicas, laborales, de recreación y de la vida diaria. En cada caso, se le pide al sujeto indicar su preferencia por tal o cual función, a objeto de identificar cuál es la tendencia de su dominancia con respecto a cada cua-drante.
La muestra estudiada por Herrmann indica que el 6% de los sujetos tenían una dominancia simple, es decir, su estilo de pensamiento estaba claramente enmarcado en uno de los cuatro cuadrantes; el 60% tenía una dominancia doble; o sea que su estilo de pensamiento se ubica por igual en algunas de las si-guientes posibles combinaciones: A-B; C-D; A-D; A-C y B-C. El 30% tenía dominancia triple; es decir, su estilo de pensamiento era múltiple y caía en algunas de las siguientes posibilidades: A-B-C; B-C-D; C-D-A y D-A-B; mientras que sólo el 3% tenía cua-druple dominancia. De acuerdo con esta estadística, el 94% de los sujetos tenía dominancia en más de un área de pensamiento.
En una de las aplicaciones del modelo del cerebro total se ha encontrado que existe una relación claramente definida entre el tipo de dominancia y la preferencia ocupacional. Al respec-to, Herrmann ha reportado que las personas que tienen dominancia primaria en el cuadrante A, tienden a seleccionar ocupaciones tales como: ingeniero, médico, abogado, banquero, físico, quími-co, biólogo y matemático, entre otras.
Las personas que tienen dominancia en el cuadrante B, pre-fieren ocupaciones tales como las de: planificador, administra-dor, gerente y contador. Los del cuadrante C, se ubican en ocupaciones como: maestro, comunicador social, enfermero y tra-bajador social; mientras que quienes tienen dominancia en el cuadrante D, se deciden más por las siguientes ocupaciones: arquitecto, pintor, literato, compositor, diseñador gráfico, escultor y músico.
Hasta aquí se ha presentado una descripción breve de las características más resaltantes de los tres modelos de funciona-miento cerebral reportados en la literatura (bio-hemisférico, cerebro triuno y cerebro total). A continuación se discutirá la importancia que los hallazgos reportados en la literatura de la neurociencia tienen para la educación.
Implicaciones Educativas
Lateralidad y Aprendizaje
Uno de los aprendizajes que emergen de la presentación anterior es que existen dos modalidades de pensamiento: una ver-bal y otra no-verbal, representadas por los hemisferios cerebra-les izquierdo y derecho respectivamente. No obstante, los sistemas educativos de la mayoría de las sociedades occidentales tienden a privilegiar el desarrollo del hemisferio izquierdo. Esta tendencia puede ser claramente observada cuando se constata que las áreas curriculares que tienen mayor énfasis en la escue-la elemental son las de: lectura, escritura y aritmética; de-jando de esta manera la otra mitad de la potencialidad del indi-viduo con una posibilidad de desarrollo bastante limitada, por decir lo menos.
En general, la noción de que existen dos modalidades laterizadas de pensamiento sugiere que la enseñanza, ya sea a través de conferencia o de la imitación, afecta primariamente a uno de los dos hemisferios. Por lo tanto, el aprendizaje de cualquier área de contenido será más afectivo en la medida en que se activen ambas modalidades, mediante la presentación diversificada de dicho contenido y a través de la utilización de un currículo que estimule el desarrollo de ambos hemisferios de manera balan-ceada.
El sobre-énfasis del sistema educativo en el desarrollo del área lógico-verbal ha hecho aparecer, erróneamente, a dicha área como la determinante en el aprendizaje escolar; sin embargo, esta aparente superioridad del hemisferio izquierdo en el área lógico-verbal, no implica necesariamente superioridad en otras áreas, como la viso-espacial, por ejemplo. De hecho existen individuos que, por diferentes razones, están más orientadas hacia un tipo de procesamiento de información verbal; mientras que otros son más eficientes cuando trabajan con información no-verbal.
Estimulación del Hemisferio Derecho
Una de las enseñanzas que los educadores deben aprender, de los hallazgos reportados sobre la investigación en el área de la neurociencia, es que la efectividad de la instrucción aumenta en la medida en que el contenido se presenta no sólo en la modalidad verbal tradicional (estímulo al hemisferio izquier-do) sino también en la modalidad no verbal o figural (gráfica, imaginal, pictórica u otra), lo cual contribuirá a estimular el hemisferio derecho.
Lo anterior lleva a plantear la necesidad de utilizar en el aula de clase una estrategia instruccional mixta que combine las técnicas secuenciales, lineales, con otros enfoques que permitan a los alumnos ver pautas, hacer uso del pensamiento visual y espacial, y tratar con el todo, además de las partes. Al respecto, se podría utilizar las siguientes estrategias de enseñanza: el pensamiento visual, la fantasía, el lenguaje evo-cador, metáfora, la experiencia directa, el aprendizaje multi-sensorial y la música (ver VerLee, 1986)
Cerebro Triuno y Educación
Como ya se ha señalado, MacLean (1978, 1990) en su teoría del cerebro triuno interpreta el cerebro como un sistema formado por tres subsistemas: el reptiliano, el límbico y la neocorteza, los cuales interaccionan permanentemente para la producción de la conducta. Esta conceptualización enfatiza una visión holísticas del comportamiento en términos de sus procesos determinantes; de allí que considere que no es apropiado un estudio de dicho comportamiento a partir de los procesos parciales cognitivos o motivacionales que lo producen, sino como una totalidad. En consecuencia, comprender esta conceptualización del funcionamiento del cerebro tiene importantes implicaciones para la educación, por cuanto le puede servir al docente como base teórica para una interpretación más adecuada del proceso interactivo que ocurre en el aula de clase y para desarrollar un sistema de instrucción integrado que tome en cuenta las diferentes áreas del cerebro.
Para ilustrar el planteamiento anterior, Nummela y Rosen-gren (1986) plantean que se puede dar el caso de que un niño pudiera estar vivenciando un sentimiento de ira debido a una pelea con uno de sus compañeros, al mismo tiempo que podría estar tratando de comprender una instrucción compleja para la realización de una tarea. Este tipo de situación no es nueva; sin embargo, en el pasado su tratamiento era generalmente por separado; por ejemplo, el área afectiva era tratada independientemente de la dimensión cognitiva y viceversa.
Numera y Rosengren consideran que toda nueva información, o aprendizaje en general, envuelve un contenido emocional o está asociado con algún contexto emocional. De allí que cuando un docente quiere que un alumno aprenda algo, el sentimiento del estudiante hacia el educador, la escuela y la materia, interac-cionan con su habilidad para procesar la nueva información.
Por ejemplo, un estudiante que perciba el ambiente o clima de la clase como inseguro, hostil o amenazante, en lugar de estimulante, exitante o retador, experimentará una interferencia emocional en su intento por aprender.
Por su parte, Lozanov (1978) ha señalado que existen barre-ras para aprender, las cuales actúan como filtros emocionales que determinan la aceptación o rechazo de la nueva información por parte del estudiante. Estas barreras actúan como alarmas que se activan automáticamente, con un propósito de autoprotección y están relacionadas con fuentes externas de estímulos o con los estímulos propiamente dichos.
Lozanov piensa que la barrera surge cuando el estudiante percibe una falta de confianza en el docente: (a) como persona o como autoridad; (b) en cuanto a la habilidad intelectual y dominio del contenido de la lección; o (c) en relación con cual-quiera pregunta que pueda estar reñida con cuestiones religiosas o morales o con sistemas de creencias. El considera que estas barreras existen en forma permanente, tanto a nivel consciente como inconsciente, y cuando un estudiante las vivencia el foco de la atención se desplaza desde la lección y el profesor, hacia los sentimientos y fantasías internas.
La investigación en esta área parece apoyar la noción de que los sentimientos y el aprendizaje son inseparables, lo cual plantea la necesidad de que los docentes sean más sensibles a las barreras emocionales del aula de clase que potencialmente amenaza la calidad de la instrucción. En consecuencia, los docentes deben propiciar un clima psico-afectivo agradable, armónico y emocionalmente cálido que haga propicia una efectiva interacción docente-alumnos, y alumno-alumnos.
La enseñanza principal que los educadores deben derivar de esta teoría del cerebro triuno es la conveniencia de desarrollar estrategias instruccionales integradas, basadas en una nueva conceptualización del proceso de enseñanza-aprendizaje, que tome en cuenta que el alumno puede vivenciar el aprendizaje a dife-rentes niveles al mismo tiempo, incluyendo el nivel inconscien-te, y que estos procesos están en permanente actividad; es de-cir, los tres cerebros (reptiliano, límbico y neocorteza) influ-yen complementariamente en la efectividad del aprendizaje.
Cerebro Total y Educación
Del modelo de Herrmann se pueden deducir tres implicaciones principales para la educación. En primer lugar, el mismo podría ser utilizado como criterio para diseñar e instrumentar políti-cas de selección de estudiantes para la carrera de formación docente. Ello permitiría admitir alumnos mejores dotados para el estudio y desarrollo de la profesión de educador.
En segundo lugar, como criterio para la administración del currículo en la carrera de formación docente. Esto permitiría formar teórica y metodológicamente en este campo, a los estu-diantes de formación docente.
En tercer lugar, como criterio para fundamentar programas de entrenamiento de docentes en servicio; de esta manera los educadores se capacitarían para orientar el diseño y la práctica instruccional, de acuerdo con los postulados de este modelo, lo cual contribuiría a mejorar la calidad de la enseñanza y del aprendizaje.
Conclusión
De la exposición anterior se derivan dos conclusiones básicas, ellas son:
1. La neurociencia constituye un nuevo paradigma que permite analizar y explicar el comportamiento humano inteligente, desde tres perspectivas teóricas diferentes, pero que, al mismo tiempo, son complementarias. La característica más destacada en cada uno de los modelos presentados es la holonomía.
Esta condición se expresa en el mecanismo de funcio-namiento del cerebro en el cual relaciona las partes con el todo; es decir, existen hemisferios, áreas o cuadrantes que cumplen fun-ciones específicas, que caracterizan el comportamiento humano, pero éste, a su vez, requiere de todo el cerebro, para operar de manera óptima.
2. Los hallazgos de la neurociencia tienen implicaciones para la teoría y la práctica educativa. En el rimer caso, al ofrecer explicaciones novedosas que permiten profundizar en el conocimiento acerca de las condiciones bajo las cuales el aprendizaje puede ser más efectivo.
Desde el punto de vista de la práctica educativa, porque permitiría fundamentar el diseño de estrategias instruccionales no convencionales dirigidas a atender las diferentes dimensiones y el desarrollo de la creatividad.
Referencias
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Gazzaniga, M. (1977). Review of the split brain. En M.C. Wit-trock (Ed.) The Human brain. Englewood Cliffs: Prentice-Hall, Inc.
Gazzaniga, M., y Sperry, R. (1967). Language after section of the cerebral commissure. Brain, 90, 131.
Herrmann, M. (1989). The creative brain. Búfalo: Brain books.
Lozanov. G. (1978). Suggestology and suggestopedia. Ponencia presentada en la II Conferencia Internacional sobre Aprendizaje y Enseñanza Acelerada por Sugestopia. Iowa, USA.
MacLean, P. (1978). Education and the brain. Chicago: Chicago Press.
MacLean, P. (1990). The triune brain evolution. New York: Plenun Press.
Nummela, R., y Rosegreen, T. (1986). The triune brain: A new paradigm for education. Journal of Humanistic Education and Developmen, 24, 3 98-102.
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Ruiz-Bolívar, B., Gardié, O., Ismayel, A., Mendoza, Y., Monaste-rios, G., y Richter. (1994). Adaptación y validación de la encuesta de HBDI para evaluar la dominancia cerebral: Un estu-dio preliminar.
Sperry, R. (1973). Lateral specialization of cerebral function in the surgically separated hemispheres. en F.J. McGuigan (Ed.). The Psychophi-sioly of the thinking. New York: Academic Press.
Sperry, R., Bogen, J., y Vogen, P. (1970). Syndrome of hemisphe-re deconection. En P. Bailey and R.L. Fial (Eds.). Proceding American Psychologist, 23, 10, 344-346.
Sperry, R., Gazzaniga, M., y Bogen, J. (1969). Interhemispheric relationships: The neocortical commissures, syndromesof he-misphere disconnection. Handbook of Clinical Neurology, 4, 273-290.
VerLee, W.L. (1986). Aprender con todo el cerebro. Barcelona (España): Martínez-Roca.
Wittrock, M.C. (1977). The human brain. Englewood Cliffs (New Jersey): Printice-Hall, Inc.
El Autor
Carlos Ruiz Bolívar, PhD
(Artículo publicado en internet, revista paradigma.org)
Carlos Ruiz Bolívar, PhD
Coordinador General de Investigación UPEL-IPB
Resumen
En este trabajo se discuten los enfoques de la neurociencia representada por Sperry (1973), MacLean (1978) y Herrmann (1989. Sperry y colaboradores confirmaron la especialización de los hemisferios cerebrales. Sus investigaciones permitieron esta-blecer que la capacidad de hablar, escribir, leer y razonar con números, es fundamentalmente una responsabilidad del hemisferio izquierdo; mientras que la habilidad para percibir y orientarse en el espacio, trabajar con tareas geométricas, elaborar mapas conceptuales y rotar mentalmente formas o figuras, son ejecutadas predominantemente por el hemisferio derecho. MacLean presenta un modelo del cerebro formado por tres elementos interrelacionados, estos son: el cerebros reptiliano, el sistema límbico y la neocorteza; ellos controlan la vida instintiva, emocional e intelectual, respectivamente. Herrmann, por su parte, ha propuesto el modelo del cerebro total, formado por cuatro cuadrantes, que determinan estilos diferentes de procesamiento de in-formación en los individuos, aun cuando se admite que el cerebro funciona como una totalidad integrada. Estos hallazgos tienen implicaciones para el rediseño del currículo de la carrera de formación docente, para la planificación de programas de entrenamiento para docentes en servicio, al mismo tiempo que permiten fundamentar el diseño de estrategias instruccionales, atendiendo a distintos estilos de aprendizaje y al desarrollo de la creatividad.
Palabras claves:
Neurociencias, neuroeducación, neuroaprendizaje
Introducción
Una de las explicaciones más recientes que se ha intentado sobre el comportamiento inteligente ha sido formulada desde la perspectiva de la neurociencia (Beauport y Díaz, 1994); es decir, la disciplina que se encarga del estudio interdisciplinario del cerebro humano, lo que ha derivado en una mayor comprensión acerca de la relación entre el funcionamiento del cerebro y la conducta.
Tal vez, uno de los resultados más relevantes de los trabajos de investigación que se han realizado sobre este órganos consiste en haber descubierto que sus dos hemisferios difieren significativamente en su funcionamiento. La naturaleza de esta diferencia ha sido intensivamente estudiada desde la década de los año 50, particularmente por biólogos, psicólogos, neurólogos y cirujanos.
Uno de los trabajos pioneros en está área ha sido realizado por Gazzaniga y colaboradores (Gazzaniga, Bogen y Sperry, 1965; Gazzaniga y Sperry, 1967). De igual forma, ha sido importante la contribución de autores tales como MacLean (1978) y Herrmann (1989) entre otros.
Tales investigaciones han dado origen a diferentes inter-pretaciones acerca del funcionamiento del cerebro. A continua-ción se presenta una síntesis de los hallazgos más relevantes que al respecto reporta la literatura y se analizan sus implica-ciones para la educación.
La Investigación sobre los Hemisferios Cerebrales
Hasta mediado del Siglo XIX los investigadores todavía no habían advertido la especialización de los hemisferios cerebrales. Los primeros hallazgos, en este sentido, se deben al médi-co francés Paul Broca y al neurofisiólogo alemán Carl Wernicke (citado por Herrmann, 1989; Wittrock, 1977; VerLee, 1986), quienes a partir de sus observaciones clínicas en pacientes con daños cerebrales llegaron a la conclusión de que había una rela-ción directa entre el daño de ciertas zonas del cerebro y la pérdida de la capacidad de hablar. Específicamente, Broca observó, en 1985, que las lesiones en cierta zona de la parte izquierda del cerebro producían, casi invariablemente, trastornos en el habla, en tanto que ello no corría con las lesiones en la misma zona del hemisferio derecho.
Posteriormente, en 1874, Wernicke identificó otra región, diferente a la ya descubierta por Broca, relacionada con otro tipo de dificultad en el habla. De nuevo, constató que el len-guaje sólo era afectado por una lesión en el hemisferio izquierdo. En ambos casos, los investigadores determinaron que la incapacidad no estaba relacionada con los músculos productores del habla, sino que cada zona intervenía en su proceso mental básico necesario para la producción de un lenguaje articulado y con significado.
Los hallazgos anteriores no sólo permitieron confirmar la diferenciación funcional de los dos hemisferios cerebrales, sino que hicieron pensar en el cerebro izquierdo además, de ser dife-rente, era también superior al derecho, por el hecho mismo de estar asociado con la capacidad de hablar. Así surgió la teoría de la dominancia cerebral. Esta teoría parecía estar respaldada por el hecho de que en la mayoría de las personas la mano derecha (controlada por el hemisferio izquierdo) es la dominante, lo cual llevó a pensar que el hemisferio derecho no jugaba nin-gún papel importante en el pensamiento.
Fue después de la Segunda Guerra Mundial que se llegó a determinar, en soldados con lesiones cerebrales, que el daño de ciertas zonas del hemisferio derecho producía dificultades en ciertas funciones del organismo. VerLee (1986) ha resumido tales hallazgos en los términos siguientes:
Si bien los pacientes con lesiones en el hemisferio derecho conservan su capacidad verbal, a menudo expe-rimentaban una extrema distorción espacial; muchos tenían gran dificultad en encontrar los lavados (cuarto de baño) o bien eran incapaces de hallar la sala de estar. Les costaba vestirse solos y era fre-cuente que se pusieran prendas al revés o que metie-ran una extremidad en la manga o pierna que no le correspondía. Los dibujos también denotaban serios problemas con las relaciones espaciales, demostrando una gran desorganización y distorción de relaciones entre diversos elementos (p.26).
Los estudios revelaron, además, que el hemisferio derecho era superior al izquierdo en la discriminación entre colores y formas, lo cual ocurría no sólo con el campo visual sino también con los demás sentidos; por ejemplo, los pacientes con lesiones en el hemisferio derecho tenían dificultad para discriminar cuál de dos presiones en el cuerpo era más intensa o para saber con exactitud donde había sido pinchados con un alfiler (discriminación táctil). También tenían problemas para familiarizarse con laberintos cuando se les vendaban los ojos (VerLee, 1986). Los hallazgos antes reportados sobre la especialización de los he-misferios cerebrales quedaron confirmados con los resultados de las investigaciones de Roger Sperry y colaboradores (Sperry, Gazzaniga y Bogen, 1969; Sperry, Bogen y Vogel, 1970; Sperry, 1973; Gazzaniga, Bogen y Sperry, 1962, 1963, 1965, citados por Wittrock, 1977) del Instituto Tecnológico de California, quienes en la década de los año 60 diseñaron la técnica de la comisuroc-tomía (corte del cuello calloso) y la aplicaron, por primera vez, con gatos para estudiar el funcionamiento de los dos hemis-ferios por separado. Los resultados de tales investigaciones le permitieron a Sperry ganar un premio Nobel de Medicina en 1981.
Al aplicar la técnica anterior con sujetos epilépticos crónicos encontraron que la comisuroctomía no alteraba la conducta de los pacientes; es decir, los sujetos mantenían su comportamiento habitual o normal. Esto se explica porque en la mayor parte de sus experiencias cotidianas, los dos hemisferios reciben el mismo tipo de información. Sin embargo, cuando los investigadores manipularon la presentación de información de modo que esta llegase sólo a un hemisferio, fue cuando se pudo explorar la diferencia en el funcionamiento de los dos lados del cerebro.
Los resultados de estas investigaciones permitieron conocer muchos aspectos relacionados con el control de la conducta, por ejemplo, que el lado izquierdo del cuerpo está controlado prin-cipalmente por el hemisferio derecho, y que el lado derecho está controlado, sobre todo, por el izquierdo. Por consiguiente, los estímulos a partir de la mano, la pierna y el oído derecho son procesados primordialmente por el hemisferio izquierdo y viceversa. No obstante, los estímulos visuales son procesados si-multáneamente por los dos hemisferios, ya que cada ojo envía información a ambos lados del cerebro.
Otras investigaciones (Ver Gazzaniga, Bogen y Sperry, 1962, citado por Wittrock, 1977) estuvieron orientadas a determinar el intercambio de información entre los dos hemisferios. El primer resultado importante fue que tal intercambio quedaba completamente interrumpido una vez efectuada la comisuroctomía. Sin embargo, se encontró que la información sensorial (visual, táctil, auditiva, olfativa) presentada a un hemisferio podía ser procesada en esa mitad del cerebro, aun cuando cada uno de tales procesos fueron realizados fuera del campo consciente del otro lado del cerebro. Esta observación confirmó los resultados preliminares obtenidos con sujetos animales por Sperry y Col (1962, citado por Wittrock, 1977), pero estos resultados fueron más dramáticos, puesto que es en el hemisferio izquierdo donde normalmente se procesa el lenguaje natural y los mecanismos del discurso. Todos los procesos que se llevan a cabo en este hemisferio pueden ser en forma verbal fácilmente descritos por los pacientes; mientras que la información presentada al hemisferio derecho es indescriptible. En consecuencia, fue sólo a través del uso de técnicas especiales de evaluación desarrollados por estos investigadores con tal propósito, que se pudo describir que el hemisferio derecho tiene una rica e independiente vida mental y que es capaz de experienciar la mayoría de las activi-dades mentales que desarrolla el lado izquierdo del cerebro (Gazzaniga, 1977).
En uno de los experimentos realizados con personas sanas se proyectó la palabra "Spoon" (cuchara) en el campo visual izquierdo (hemisferio derecho); y cuando se le preguntó al suje-to qué estaba viendo, no pudo responder. Sin embargo, usando la mano izquierda, él fue capaz de identificar el objeto con referencia ("Spoon") dentro de un grupo constituido por diferentes elementos, sin necesidad de ver dichos elementos, simplemen-te fue capaz de reconocer la forma del objeto a través de la sensación táctil. No obstante, cuando se le preguntó qué objeto tenía en la mano, su respuesta fue: "no lo sé", lo cual llevo a la conclusión de que el hemisferio derecho si bien es capaz de reconocer una palabra, en este caso el término "cuchara" y de encontrar una cuchara real, pero no es capaz de describir su funcionamiento con palabras.
Los resultados del experimento anterior apoyan el modelo de funcionamiento hemisférico sugerido por los estudios de pacientes con lesiones cerebrales. La mano derecha comunica con el hemisferio izquierdo verbal, y así el sujeto puede describir verbalmente su contenido. La mano izquierda comunica con el hemisferio derecho, pero puesto que la capacidad verbal de éste es limitada, el sujeto no puede dar una respuesta verbal. Ello pone en evidencia que la falta de una respuesta verbal no indica una carencia de conocimientos sino tan sólo una dificultad para expresar dicho conocimiento verbalmente. Estos resultados su-gieren que mientras el hemisferio izquierdo presenta una mayor capacidad para procesar informar verbal que el hemisferio derecho, éste es superior al primero en el manejo de las relaciones espaciales.
En resumen, se podría decir que a través de las investiga-ciones en el área de la neurociencia se ha podido establecer que muchas de las habilidades mentales específicas son lateralizadas; es decir, son llevadas a cabo, son apoyadas y coordinadas en uno u otro de los dos hemisferios cerebrales. Así tenemos que la capacidad de hablar, escribir, leer y de razonar con números es fundamentalmente una responsabilidad del hemisferio iz-quierdo en muchas personas. Mientras que la capacidad para percibir y orientarse en el espacio, trabajar con tareas de geometría, elaboración de mapas mentales y la habilidad para rotar mentalmente formas o figuras son ejecutadas predominante-mente por el hemisferio derecho.
La diferencia de procesamiento de los dos hemisferios pue-de ser establecida de la manera siguiente: por una parte, el hemis-ferio izquierdo procesa secuencialmente, paso a paso. Este proceso lineal es temporal, en el sentido de reconocer que un estímulo viene antes que otro. La percepción y la generación verbales dependen del conocimiento del orden o secuencia en el que se producen los sonidos. Este tipo de proceso se basa en la operación de análisis. Es decir, en la capacidad para dis-criminar las características relevantes, para reducir un todo a sus partes significativas.
El hemisferio derecho, por otra parte, parece especializado en el proceso simultáneo o de proceso en paralelo; es decir, no pasa de una característica a otra, sino que busca pautas y gestalts. Integra partes componentes y las organiza en un todo. Se interesa por las relaciones. Este método de procesar tiene plena eficiencia para la mayoría de las tareas visuales y espa-ciales y para reconocer melodías musicales, puesto que estas tareas requieren que la mente construya una sensación del todo al percibir una pauta en estímulos visuales y auditivos.
De acuerdo con VerLee (1986), lo que fundamentalmente dife-rencia a los dos hemisferios cerebrales, en cuanto a las funciones que realizan, es su estilo de procesamiento de información. En este sentido, ella aclara que el hecho de que el estilo de procesamiento del hemisferio izquierdo sea más eficiente cuando trata de un tipo de información temporalmente organizada, como el lenguaje, no significa que el lenguaje este situado en el lado izquierdo del cerebro. De la misma manera señala que el pensamiento visoespacial no radica en el hemisferio derecho, sino que éste se especializa en una modalidad de proceso que percibe y construye pautas; en consecuencia, es más eficiente en las tareas visoespaciales.
La Teoría del Cerebro Triuno
La teoría del cerebro triuno propuesta por MacLean (1978, 1990) presenta otra visión del funcionamiento del cerebro humano y sus implicaciones para la educación. Sin embargo, esta con-ceptualización no es opuesta a la de la dominación cerebral; por el contrario, la complementa y amplía. Esta teoría ha sido desarrollada a partir de estudios fisiológicos realizados con animales. MacLean considera que el cerebro humano está formado por tres cerebros integrados en uno. Estos cerebros son: (a) el reptiliano; (b) el sistema límbico; y (c) la neocorteza. Cada una de estas áreas del cerebro ejerce diferentes funciones que, en última instancia, son responsables por la conducta humana.
El Cerebro Reptiliano
Esta parte del cerebro está formada por los ganglios basa-les, el tallo cerebral y el sistema reticular. Es el responsable de la conducta automática o programada, tales como las que se refieren a la preservación de la especie y a los cambios fisiológicos necesarios para la sobrevivencia. Algunas veces, es denominado complejo reptiliano porque es típico de los repti-les y tiene un papel muy importante en el control de la vida instintiva.
En consecuencia, este cerebro no está en capacidad de pen-sar, ni de sentir; su función es la de actuar, cuando el estado del organismo así lo demanda.
Desde un punto de vista evolutivo, el cerebro reptiliano es el más primario y está muy relacionado con la piel y con los poros. Esta área del cerebro controla las necesidades básicas y la reacción de "luchar o volar", la cual se refiere a los cambios en el funcionamiento fisiológico que acompañan al estrés o a la amenaza.
El complejo reptiliano, en lo seres humanos, incluye conductas que se asemejan a los rituales animales como el anidarse o aparearse. La conducta animal está en gran medida controlada por esta área del cerebro. Se trata de un tipo de conducta instintiva programada y poderosa y, por lo tanto, es muy resis-tente al cambio.
En el cerebro reptiliano se procesan las experiencias pri-marias, no-verbales, de aceptación o rechazo. Aquí se organizan y procesan las funciones que tienen que ver con el hacer y el actuar, lo cual incluye: las rutinas, los valores, los hábitos, la territorialidad, el espacio vital, condicionamiento, adicciones, rituales, ritmos, imitaciones, inhibiciones y seguridad. En síntesis, este cerebro se caracteriza por la acción.
El Sistema Límbico
De acuerdo con Maclean, el segundo cerebro está representa-do por el sistema límbico, cuya función principal es la de con-trolar la vida emotiva, lo cual incluye los sentimientos, el sexo, la regulación endocrina, el dolor y el placer. Anatómicamente está formado pro los bulbos olfatorios, el tálamo (placer-dolor), las amígdalas (nutrición, oralidad, protección, hostili-dad), el núcleo hipotalámico (cuidado de los otros, características de los mamíferos), el hipocampo (memoria de largo plazoz), el área septal (sexualidad) y la pituitaria (directora del sis-tema bioquímico del organismo). Puede ser considerado como el cerebro afectivo, el que energiza la conducta para el logro de las metas. El desbalance de dicho sistema conduce a estados agresivos, depresiones severas y pérdida de la memoria, entre otras enfermedades.
La investigación en esta área parece apoyar la noción de que toda la información que penetra al organismo es supervisada y controlada por el sistema límbico, lo cual constituye una función vital para la sobrevivencia (Ver Restqak, 1984).
La Neocorteza
El tercera cerebro está constitutivo por la neocorteza, la cual está conformada por los dos hemisferios en donde se llevan a efecto los procesos intelectuales superiores. De allí que la neocorteza se la identifique, también, como el cerebro que rige la vida intelectual.
La neocorteza se convierte en el foco principal de atención en las lecciones que requieren generación o resolución de pro-blemas, análisis y síntesis de información, del uso del razona-miento analógico y del pensamiento crítico y creativo.
Las dos características básicas de la neocorteza son: (a) la "visión", la cual se refiere al sentido de globalidad, sínte-sis e integración con que actúa el hemisferio derecho; y (b) el análisis, que se refiere al estilo de procesamiento del hemisfe-rio izquierdo, el cual hace énfasis en la relación parte-todo, la lógica, la relación causa-efecto, el razonamiento hipotético y en la precisión y exactitud.
La Teoría del Cerebro Total
Herrmann (1989), basado en los estudios previos sobre la dominancia cerebral (Sperry, 1973) y en la teoría del cerebro triuno (MacLean, 1978); así como en los resultados de sus pro-pias investigaciones, utilizando equipos de retroalimentación biológica (biofeedback) y de electroencelografía, ha replanteado el problema de la dominancia cerebral (Ruiz-Bolívar y Cols., 1994). El ha propuesto la teoría del cerebro total que se ex-presa en un modelo que integra la neocorteza (hemisferios derecho e izquierdo) con el sistema límbico. Concibe esta integra-ción como una totalidad orgánica dividida en cuatro áreas o cuadrantes, a partir de cuyas interacciones se puede lograr un estudio más amplio y completo de la operatividad del cerebro y sus implicaciones para la creatividad y el aprendizaje.
Cada una de las áreas cerebrales o cuadrantes realiza fun-ciones diferenciadas. Así, el lóbulo superior izquierdo (Cuadrante A) se especializa en el pensamiento lógico, cualitativo, analítico, crítico, matemático y basado en hechos concretos. Por su parte, el lóbulo inferior izquierdo (Cuadrante B), se caracteriza por un estilo de pensamiento secuencial, organi-zado, planificado, detallado y controlado; el lóbulo inferior derecho (Cuadrante C) se caracteriza por un estilo de pensamien-to emo-cional, sensorial, humanístico, interpersonal, musical, simbóli-co y espiritual. Finalmente, el lóbulo superior derecho (Cua-drante D), se destaca por su estilo de pensamiento concep-tual, holístico, integrador, global, sintéti-co, creativo, ar-tísti-co, espacial, visual y metafórico.
Las cuatro áreas antes señaladas se recombinan y forman, a su vez, cuatro nuevas modalidades de pensamiento, estas son: (a) realista y del sentido común formado por las áreas A y B (hemisferio izquierdo); (b) idealista y kinestésico, constituido por las áreas C y D (hemisferio derecho); (c) pragmático o cere-bral, conformado por los cuadrantes o áreas A y D; y (d) instin-tivo y visceral formado por las áreas B y C (sistema límbico).
Herrmann llega a la validación de su modelo a partir del análisis factorial de las respuestas de un cuestionario aplicado a una muestra de más de 100.000 ciudadanos norteamericanos. Dicho cuestionario estaba formado por ítemes que representaban las diferentes funciones cerebrales que típicamente utilizan los individuos en situaciones académicas, laborales, de recreación y de la vida diaria. En cada caso, se le pide al sujeto indicar su preferencia por tal o cual función, a objeto de identificar cuál es la tendencia de su dominancia con respecto a cada cua-drante.
La muestra estudiada por Herrmann indica que el 6% de los sujetos tenían una dominancia simple, es decir, su estilo de pensamiento estaba claramente enmarcado en uno de los cuatro cuadrantes; el 60% tenía una dominancia doble; o sea que su estilo de pensamiento se ubica por igual en algunas de las si-guientes posibles combinaciones: A-B; C-D; A-D; A-C y B-C. El 30% tenía dominancia triple; es decir, su estilo de pensamiento era múltiple y caía en algunas de las siguientes posibilidades: A-B-C; B-C-D; C-D-A y D-A-B; mientras que sólo el 3% tenía cua-druple dominancia. De acuerdo con esta estadística, el 94% de los sujetos tenía dominancia en más de un área de pensamiento.
En una de las aplicaciones del modelo del cerebro total se ha encontrado que existe una relación claramente definida entre el tipo de dominancia y la preferencia ocupacional. Al respec-to, Herrmann ha reportado que las personas que tienen dominancia primaria en el cuadrante A, tienden a seleccionar ocupaciones tales como: ingeniero, médico, abogado, banquero, físico, quími-co, biólogo y matemático, entre otras.
Las personas que tienen dominancia en el cuadrante B, pre-fieren ocupaciones tales como las de: planificador, administra-dor, gerente y contador. Los del cuadrante C, se ubican en ocupaciones como: maestro, comunicador social, enfermero y tra-bajador social; mientras que quienes tienen dominancia en el cuadrante D, se deciden más por las siguientes ocupaciones: arquitecto, pintor, literato, compositor, diseñador gráfico, escultor y músico.
Hasta aquí se ha presentado una descripción breve de las características más resaltantes de los tres modelos de funciona-miento cerebral reportados en la literatura (bio-hemisférico, cerebro triuno y cerebro total). A continuación se discutirá la importancia que los hallazgos reportados en la literatura de la neurociencia tienen para la educación.
Implicaciones Educativas
Lateralidad y Aprendizaje
Uno de los aprendizajes que emergen de la presentación anterior es que existen dos modalidades de pensamiento: una ver-bal y otra no-verbal, representadas por los hemisferios cerebra-les izquierdo y derecho respectivamente. No obstante, los sistemas educativos de la mayoría de las sociedades occidentales tienden a privilegiar el desarrollo del hemisferio izquierdo. Esta tendencia puede ser claramente observada cuando se constata que las áreas curriculares que tienen mayor énfasis en la escue-la elemental son las de: lectura, escritura y aritmética; de-jando de esta manera la otra mitad de la potencialidad del indi-viduo con una posibilidad de desarrollo bastante limitada, por decir lo menos.
En general, la noción de que existen dos modalidades laterizadas de pensamiento sugiere que la enseñanza, ya sea a través de conferencia o de la imitación, afecta primariamente a uno de los dos hemisferios. Por lo tanto, el aprendizaje de cualquier área de contenido será más afectivo en la medida en que se activen ambas modalidades, mediante la presentación diversificada de dicho contenido y a través de la utilización de un currículo que estimule el desarrollo de ambos hemisferios de manera balan-ceada.
El sobre-énfasis del sistema educativo en el desarrollo del área lógico-verbal ha hecho aparecer, erróneamente, a dicha área como la determinante en el aprendizaje escolar; sin embargo, esta aparente superioridad del hemisferio izquierdo en el área lógico-verbal, no implica necesariamente superioridad en otras áreas, como la viso-espacial, por ejemplo. De hecho existen individuos que, por diferentes razones, están más orientadas hacia un tipo de procesamiento de información verbal; mientras que otros son más eficientes cuando trabajan con información no-verbal.
Estimulación del Hemisferio Derecho
Una de las enseñanzas que los educadores deben aprender, de los hallazgos reportados sobre la investigación en el área de la neurociencia, es que la efectividad de la instrucción aumenta en la medida en que el contenido se presenta no sólo en la modalidad verbal tradicional (estímulo al hemisferio izquier-do) sino también en la modalidad no verbal o figural (gráfica, imaginal, pictórica u otra), lo cual contribuirá a estimular el hemisferio derecho.
Lo anterior lleva a plantear la necesidad de utilizar en el aula de clase una estrategia instruccional mixta que combine las técnicas secuenciales, lineales, con otros enfoques que permitan a los alumnos ver pautas, hacer uso del pensamiento visual y espacial, y tratar con el todo, además de las partes. Al respecto, se podría utilizar las siguientes estrategias de enseñanza: el pensamiento visual, la fantasía, el lenguaje evo-cador, metáfora, la experiencia directa, el aprendizaje multi-sensorial y la música (ver VerLee, 1986)
Cerebro Triuno y Educación
Como ya se ha señalado, MacLean (1978, 1990) en su teoría del cerebro triuno interpreta el cerebro como un sistema formado por tres subsistemas: el reptiliano, el límbico y la neocorteza, los cuales interaccionan permanentemente para la producción de la conducta. Esta conceptualización enfatiza una visión holísticas del comportamiento en términos de sus procesos determinantes; de allí que considere que no es apropiado un estudio de dicho comportamiento a partir de los procesos parciales cognitivos o motivacionales que lo producen, sino como una totalidad. En consecuencia, comprender esta conceptualización del funcionamiento del cerebro tiene importantes implicaciones para la educación, por cuanto le puede servir al docente como base teórica para una interpretación más adecuada del proceso interactivo que ocurre en el aula de clase y para desarrollar un sistema de instrucción integrado que tome en cuenta las diferentes áreas del cerebro.
Para ilustrar el planteamiento anterior, Nummela y Rosen-gren (1986) plantean que se puede dar el caso de que un niño pudiera estar vivenciando un sentimiento de ira debido a una pelea con uno de sus compañeros, al mismo tiempo que podría estar tratando de comprender una instrucción compleja para la realización de una tarea. Este tipo de situación no es nueva; sin embargo, en el pasado su tratamiento era generalmente por separado; por ejemplo, el área afectiva era tratada independientemente de la dimensión cognitiva y viceversa.
Numera y Rosengren consideran que toda nueva información, o aprendizaje en general, envuelve un contenido emocional o está asociado con algún contexto emocional. De allí que cuando un docente quiere que un alumno aprenda algo, el sentimiento del estudiante hacia el educador, la escuela y la materia, interac-cionan con su habilidad para procesar la nueva información.
Por ejemplo, un estudiante que perciba el ambiente o clima de la clase como inseguro, hostil o amenazante, en lugar de estimulante, exitante o retador, experimentará una interferencia emocional en su intento por aprender.
Por su parte, Lozanov (1978) ha señalado que existen barre-ras para aprender, las cuales actúan como filtros emocionales que determinan la aceptación o rechazo de la nueva información por parte del estudiante. Estas barreras actúan como alarmas que se activan automáticamente, con un propósito de autoprotección y están relacionadas con fuentes externas de estímulos o con los estímulos propiamente dichos.
Lozanov piensa que la barrera surge cuando el estudiante percibe una falta de confianza en el docente: (a) como persona o como autoridad; (b) en cuanto a la habilidad intelectual y dominio del contenido de la lección; o (c) en relación con cual-quiera pregunta que pueda estar reñida con cuestiones religiosas o morales o con sistemas de creencias. El considera que estas barreras existen en forma permanente, tanto a nivel consciente como inconsciente, y cuando un estudiante las vivencia el foco de la atención se desplaza desde la lección y el profesor, hacia los sentimientos y fantasías internas.
La investigación en esta área parece apoyar la noción de que los sentimientos y el aprendizaje son inseparables, lo cual plantea la necesidad de que los docentes sean más sensibles a las barreras emocionales del aula de clase que potencialmente amenaza la calidad de la instrucción. En consecuencia, los docentes deben propiciar un clima psico-afectivo agradable, armónico y emocionalmente cálido que haga propicia una efectiva interacción docente-alumnos, y alumno-alumnos.
La enseñanza principal que los educadores deben derivar de esta teoría del cerebro triuno es la conveniencia de desarrollar estrategias instruccionales integradas, basadas en una nueva conceptualización del proceso de enseñanza-aprendizaje, que tome en cuenta que el alumno puede vivenciar el aprendizaje a dife-rentes niveles al mismo tiempo, incluyendo el nivel inconscien-te, y que estos procesos están en permanente actividad; es de-cir, los tres cerebros (reptiliano, límbico y neocorteza) influ-yen complementariamente en la efectividad del aprendizaje.
Cerebro Total y Educación
Del modelo de Herrmann se pueden deducir tres implicaciones principales para la educación. En primer lugar, el mismo podría ser utilizado como criterio para diseñar e instrumentar políti-cas de selección de estudiantes para la carrera de formación docente. Ello permitiría admitir alumnos mejores dotados para el estudio y desarrollo de la profesión de educador.
En segundo lugar, como criterio para la administración del currículo en la carrera de formación docente. Esto permitiría formar teórica y metodológicamente en este campo, a los estu-diantes de formación docente.
En tercer lugar, como criterio para fundamentar programas de entrenamiento de docentes en servicio; de esta manera los educadores se capacitarían para orientar el diseño y la práctica instruccional, de acuerdo con los postulados de este modelo, lo cual contribuiría a mejorar la calidad de la enseñanza y del aprendizaje.
Conclusión
De la exposición anterior se derivan dos conclusiones básicas, ellas son:
1. La neurociencia constituye un nuevo paradigma que permite analizar y explicar el comportamiento humano inteligente, desde tres perspectivas teóricas diferentes, pero que, al mismo tiempo, son complementarias. La característica más destacada en cada uno de los modelos presentados es la holonomía.
Esta condición se expresa en el mecanismo de funcio-namiento del cerebro en el cual relaciona las partes con el todo; es decir, existen hemisferios, áreas o cuadrantes que cumplen fun-ciones específicas, que caracterizan el comportamiento humano, pero éste, a su vez, requiere de todo el cerebro, para operar de manera óptima.
2. Los hallazgos de la neurociencia tienen implicaciones para la teoría y la práctica educativa. En el rimer caso, al ofrecer explicaciones novedosas que permiten profundizar en el conocimiento acerca de las condiciones bajo las cuales el aprendizaje puede ser más efectivo.
Desde el punto de vista de la práctica educativa, porque permitiría fundamentar el diseño de estrategias instruccionales no convencionales dirigidas a atender las diferentes dimensiones y el desarrollo de la creatividad.
Referencias
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Gazzaniga, M. (1977). Review of the split brain. En M.C. Wit-trock (Ed.) The Human brain. Englewood Cliffs: Prentice-Hall, Inc.
Gazzaniga, M., y Sperry, R. (1967). Language after section of the cerebral commissure. Brain, 90, 131.
Herrmann, M. (1989). The creative brain. Búfalo: Brain books.
Lozanov. G. (1978). Suggestology and suggestopedia. Ponencia presentada en la II Conferencia Internacional sobre Aprendizaje y Enseñanza Acelerada por Sugestopia. Iowa, USA.
MacLean, P. (1978). Education and the brain. Chicago: Chicago Press.
MacLean, P. (1990). The triune brain evolution. New York: Plenun Press.
Nummela, R., y Rosegreen, T. (1986). The triune brain: A new paradigm for education. Journal of Humanistic Education and Developmen, 24, 3 98-102.
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Ruiz-Bolívar, B., Gardié, O., Ismayel, A., Mendoza, Y., Monaste-rios, G., y Richter. (1994). Adaptación y validación de la encuesta de HBDI para evaluar la dominancia cerebral: Un estu-dio preliminar.
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VerLee, W.L. (1986). Aprender con todo el cerebro. Barcelona (España): Martínez-Roca.
Wittrock, M.C. (1977). The human brain. Englewood Cliffs (New Jersey): Printice-Hall, Inc.
El Autor
Carlos Ruiz Bolívar, PhD
(Artículo publicado en internet, revista paradigma.org)
Etiquetas:
dominancia,
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