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22/2/13

Dra Benziger, neurociencia para mujeres


Dra. Katherine Benziger (Parte I para The Exponent – marzo / abril)
Los avances en la investigación del cerebro de los últimos 10 años han sorprendidos a los neurocientíficos. El aprender a vivir un estilo de vida con un uso eficiente de la energía ha asumido un significado nuevo conforme entendemos mejor los fundamentos neurológicos del pensamiento humano. Al igual que nos esforzamos por seleccionar automóviles con uso más eficiente de la energía, que son más económicos y contaminan menos, así también estamos aprendiendo que al seleccionar trabajos y actividades que usan el componente de nuestro cerebro que hace uso más eficiente de nuestro combustible (o sea, nuestra área especializada funcionalmente) podemos aumentar de manera natural nuestro propio bienestar y equilibrio internos, además de nuestra propia salud mental, física y emocional.
Esto es lo que hemos aprendido. Nuestro cerebro está compuesto de cuatro áreas sumamente especializadas que son responsables de realizar tareas muy diversas. Sus capacidades especializadas nos hacen pensar que son las bases fisiológicas de las cuatro funciones de Jung: Pensamiento, Sensación, Intuición y Sentimiento.

REGIÓN CORTICAL
HABILIDADES ESPECIALIZADAS FUNCIONALMENTE FUNCIÓN O TIPO DE JUNG
Frontal izquierdo; Análisis lógico, toma de decisiones, pensamiento
Convexidad posterior izquierda: Basal izquierda; Secuencias, realización de rutinas, sensación
Convexidad posterior derecha: Basal derecha; Armonía, conexión, sentimiento
Frontal derecha; Análisis de patrones, invención, intuición

Los dos descubrimientos que han sorprendido a los científicos son:
1. Cada una de nosotros nacemos con un área eficiente y tres áreas ineficientes y
2. El área eficiente es tan eficiente que naturalmente usa solo una centésima parte de la energía segundo a segundo
Además, aunque podemos y de hecho desarrollamos competencias en todas las áreas al estudiar diferentes temas y dominar diferentes tipos de tareas, la eficiencia relativa de un modo nunca se altera. Así, durante toda nuestra vida, continuamos siendo más eficientes y desarrollando una curva de aprendizaje más rápida y una tendencia a cometer menos errores siempre y cuando aprendamos o usemos una destreza manejada por el área preferente de nuestro cerebro.
Estos descubrimientos han sorprendido a los neuroinvestigadores y educadores por igual. Ambos habían asumido que quienes parecen ser más inteligentes en los tests de inteligencia que miden el coeficiente intelectual podían aprender y hacer casi todo bien si contaban con un buen maestro, entrenamiento adecuado y práctica, y que quienes se desempeñaban menos bien en dichos tests hacían prácticamente todo menos bien. Estos descubrimientos nos dicen sin lugar a dudas que todas somos talentosas en un área de nuestro cerebro. Todas podemos ser listas, o sea, podemos concentrarnos fácilmente, aprender rápido y ser sumamente eficaces. El truco es escoger usar y aprovechar las destrezas manejadas por el área de nuestro cerebro que es más eficiente por naturaleza.
Y eso no es todo. Resulta que el contexto en el cual hacemos algo también importa. Investigaciones adicionales han establecido que cada una de nosotras tiene un nivel estable de activación o conciencia interna (por ejemplo, cuán alerta estamos internamente al despertarnos). Aproximadamente un 15% de nosotras estamos muy alerta. Aproximadamente un 15% de nosotras apenas si estamos alerta. Y más o menos un 70% de nosotras estamos en algún punto del continuo entre estas dos realidades internas tan diferentes. ¿Por qué es importante esto? Porque aquellas de nosotras que estamos en el segundo grupo, que apenas estamos alerta, necesitamos muchísima estimulación externa (ruido, actividad, competencia, muchedumbre, una crisis, batallas literales o metafóricas) para despabilarnos de modo que podamos percibir y pensar con claridad. Y, desafortunadamente, esta misma estimulación que hace posible que las mujeres en el segundo grupo alcancen su desempeño máximo, crea incomodidad y ansiedad a las del primer grupo y hace que se cierren o que abandonen lo que están haciendo. En otras palabras, aquello que facilita que las del segundo grupo mejoren su desempeño de hecho obstaculiza el desempeño de quienes están en el primer grupo. Un ejemplo rápido: una mujer en el segundo grupo, quien necesita estimulación adicional escogerá leer en una oficina, cocina o cafetería ruidosa, pues el ruido a su alrededor la mantendrá despierta y podrá leer. En ese mismo ambiente, una mujer en el primer grupo tendría dificultades para concentrarse en su lectura o del todo le sería imposible leer.

Así es posible entender cómo y por qué una mujer pierde su equilibrio cuando va a trabajar.
1) Pierde su equilibro porque usa con regularidad destrezas mentales que no maneja su función natural dominante (un hábito de vida y trabajo que demanda y consume cien veces más oxígeno segundo a segundo), lo cual ocasiona irritabilidad, dolor de cabeza, fatiga y otra gran variedad de problemas (tales como trastornos digestivos, incapacidad para dormir, ansiedad y depresión) al hacer que se extralimite en su trabajo y le robe al resto de su cuerpo el oxígeno que necesita para funcionar apropiadamente.
O,
2) Pierde su equilibro porque se está obligando a sí misma a competir, cerrar negocios o funcionar en ambientes ruidosos y concurridos más allá de lo que es adecuado para su nivel natural de introversión – extraversión, lo cual genera dentro de ella una ansiedad crónica y le fuerza a necesitar una cantidad significativa de tiempo en reposo para volver a alcanzar su equilibrio.
En primera instancia, para alcanzar su equilibrio, debe identificar, desarrollar y aprovechar las destrezas en su función natural dominante de modo que su trabajo sea naturalmente energizante y significativo, en vez de agotador y absurdo. De hecho, cuando su cerebro está funcionando eficientemente, su trabajo es fácil e incluso divertido.
Cuando invertimos nuestras mentes en actividades y tareas que nuestro cerebro puede manejar desde su área de eficiencia superior, recibimos una abundancia de energía, agudeza mental y equilibrio interno. Es la inversión más sabia que podemos hacer. Y, al escoger hacerlo así, nos respetamos y empoderamos a nosotras mismas. El resultado es que vivimos y trabajamos en equilibrio. No necesitamos hacer nada más para alcanzar o reclamar nuestro equilibro porque ya no lo vamos a perder nunca más.
En otras palabras, vivir una vida interna equilibrada es el dividendo natural o retorno de la inversión (ROI) que conseguimos por escoger invertir nuestro tiempo, nuestra energía y nuestra atención en actividades que usan nuestra función natural dominante en el ambiente o contexto que concuerda con nuestras necesidades de despertar
Este artículo ha sido tomado de la pagina web; www.benziger.org, de la Dra. Katherine Benziger y aunque fue escrito originalmente para mujeres los principios de neurociencia aplican para hombres por igual.

30/10/08

Testimonio sobre la importancia de encontrar un trabajo alineado con la dominancia

Cuando llegaba del trabajo no había mas… éramos yo y la cama, y que nadie se atreviera a molestarme porque mi histeria salía automáticamente cual payasito saltarín encerrado en la caja sorpresa.

No entendía porque después de ser una persona que solo necesitaba dormir por tres horas, mi sueño se había vuelto tan pesado y me había quedado fines de semana enteros durmiendo casi todo el día… mi vida social había terminado el día firme mi contrato como Coordinadora de comunicación y desarrollo de aquella empresa…

Mi trabajo… pues no era el empleo de mis sueños, pero yo acababa de salir de la universidad y el puesto era jerárquicamente alto… una oportunidad así no se tira a la basura… era comunicación organizacional… yo había aprendido a hacerla en la uni, no debía ser tan difícil hacer feliz a la gente y llevar una que otra cosita financiera…

Desperté a mi error al mes de trabajar ahí… la parte humana se veía realmente opacada por la cantidad de trabajo administrativo que el departamento llevaba. Nomina de 350 personas, presupuestos, dinero, caja chica, proveedores, clientes, sonríele al mundo aunque por dentro el stress te este carcomiendo el estomago, inducciones a la empresa, realizar eventos con un presupuesto pequeño, dinero, números, políticas de calidad, cuadrados y mas cuadrados por todos lados…

Mi jornada laboral empezaba a las 9 de la mañana y terminaba a las 11 de la noche si bien me iba… no comprendía porque en las otras plazas de la republica las cosas parecían tan sencillas cuando para mi, llegar a los reportes de fin de mes me parecían mas que una tortura una verdadera masacre a mi cabeza y mi nueva gastritis.

A los tres meses me empezó a doler la cabeza constantemente, lo bueno es que también en el departamento me tocaba hacerla de enfermera y el botiquín siempre estaba atascado de aspirinas. Pero tanta aspirina me empezó a provocar gastritis… eso o que tenia que tomar casi dos litros diarios de coca cola para poder aguantar la jornada completa… para los 6 meses y el evento de fin de año ya tenia una ulcera gástrica, migraña y una dermatitis nerviosa marca Acme…

Luego vinieron los aumentos de sueldo y la confianza de mi jefa de “ya no eres la novata y ahora si te tocan los regaños cuando te equivocas” y entonces vino lo mas difícil. Una depresión total.

Siempre había sido la niña consentida de los profesores… no me considero ñoña pero si muy inteligente, sabia darle la vuelta al asunto para siempre dar lo mejor en todas las materias con el menor de los esfuerzos, siempre fui muy creativa y eso me ayudaba bastante a sacar mejores calificaciones que quienes pasaban días tratando de completar las tareas.

Pero en el trabajo no era así… en el trabajo cuando trataba de ser creativa, siempre había que romper una regla, y con un estricto departamento de calidad, ser creativa solo me producía problemas… llego un momento en que decidí apegarme a las reglas, y fue cuando me di cuenta que cada vez tenia mas retardos, llegaba “menos presentable” a trabajar, y mi hora de salida se alargaba un poco mas… eso me traía mas problemas, al punto en que me sentía inútil y lenta todos los días… y mi jefa probablemente pensaba igual… yo no estaba siendo productiva para nada y mis esfuerzos estratosféricos servían para solo cumplir lo que me pedían y nunca ser proactiva… vaya baja de autoestima para la “superwoman” que siempre me había creído.

Había partes de mi trabajo que me encantaban y siempre las realizaba en las primeras horas del día… el problema era el final del día. Mi humor había cambiado tanto que tenia problemas con la mitad de la empresa, con mi jefa, con mi familia, mi novio me había cortado como desde el tercer mes de trabajo, y mi vida social se había reducido a un fin de semana de descanso y silencio…

Termine renunciando antes de cumplir el año en la empresa. Con ulcera gástrica, migraña, dermatitis nerviosa, depresión, un autoestima del tamaño de un cacahuate, y mas problemas que buenos amigos.

Tres meses buscando otro trabajo… para ser sincera no sabia ni donde buscar… no quería tener tantas responsabilidades como en el pasado, pero me gustaba la idea de un puesto como el mío o un poco mas alto… o tal ves cambiar de giro… dicen que nadie es feliz en su trabajo, ¿por eso te pagan por hacerlo, no?.... pero y luego, ¿busco un trabajo donde no sea feliz? Porque hay gente que si es feliz en su trabajo, pero ¿porque no me gusta ninguno, o será que no estoy buscando bien, o no lo estoy buscando en el lado correcto?

Como mandado del cielo me llego un empleo maravilloso… Consultora de mapa de talentos y una tecnología asombrosa llamada diagnostico de talentos por dominancia cerebral.

Wow. Y se hizo la luz… comprendí millones de cuestiones, comprendí mi cansancio, mi baja de productividad, mi depresión, mi gastritis, la migraña y todo lo demás… simplemente en mi lugar necesitaban a alguien totalmente contrario a mi.

Yo una frontal derecha extravertida, metida en una oficina por mas de doce horas, haciendo un trabajo de basal izquierda… Ahora todo quedaba tan claro.

¡Como podía ser productiva en algo que me costaba 100 veces más oxigeno realizar¡

Conocer la tecnología Benziger me ayudo a mejorar las relaciones personales con mi familiar, con mi pareja y laborales. Es un autoconocimiento que se puede utilizar en cualquier aspecto de nuestras vidas.

Conocerme a mi misma me ha ayudado a tomar mejores elecciones de vida. A elegir mejor que clase de empleos, maestría o posgrado debo realizar para maximizar lo que ya soy.

Ha mejorado mi salud totalmente, en tan solo unos meses la gastritis ya ni la siento, migrañas solo me ha dado una, mi humor volvió a ser el mismo y mis horas de sueño ya son normales. Adiós cansancio extremo en los fines de semana y hola a mi renovada vida social donde ahora, hasta se de que platicar con las personas según el perfil que creo que domina en su pensamiento.

No estoy vendiendo una píldora maravillosa, pero si una herramienta de autoconocimiento que puede abrirte los ojos y a evitar que cometas grandes errores que solo te llevarían a la infelicidad.

Todos tenemos talentos y defectos. Que mejor que saber donde si puedes hacer las cosas bien y donde mejor dejas que alguien más se encargue. De haberlo sabido, las cosas hubieran sido tan diferentes… el hubiera no existe, pero si existe el presente y el futuro, y ambos pintan bien.

Testimonio de Vanessa García Limón, consultora junior de Mapa de Talentos y Universidad Iberoamericana